Cuando el aviso cae en saco roto, el responsable es el avisado. Tras la tragedia de Barbate hubo varias advertencias de la Guardia Civil sobre los medios con los que combatían el narcotráfico: ninguno. Ni materiales ni jurídicos.
Hace un año, un compañero de los asesinados en Huelva denunció el alto riesgo de las narcolanchas: sin visores nocturnos, dotaciones reducidas y embarcaciones obsoletas. Es la garantía de enviar al matadero a nuestros agentes.
Además, Interior ha vetado la posibilidad de disparar contra las narcolanchas. Hay informes que apuntan a la eficacia de francotiradores de élite desde un helicóptero para controlar la frontera. Agua. Marlaska lo prohíbe. Tampoco permite la vigilancia por satélite a pesar de que los crímenes se han incrementado un 24%
Y luego están los frenos jurídicos. La Guardia Civil sólo puede disparar si hay un disparo previo. El problema es que el segundo ya no dispara… El garantismo mata.
El ‘modelo Trump’ de volar la embarcación entera es plenamente eficaz. No sólo para frenar la embarcación sino para enviar un mensaje disuasorio. El ‘modelo Sánchez’ -en cambio- garantiza la autopista de la droga.
¿Y no es posible algo intermedio? Por supuesto. El OCON Sur funcionó muy bien gracias a la profesionalidad de nuestros agentes. ¿Por qué se desmanteló? El gobierno sigue sin rendir cuentas a la ciudadanía.
Y disparar contra la embarcación anularía el instrumento y permitiría la detención de los delincuentes. Lo que no es posible es que nuestros agentes salgan a patrullar con las manos en la espalda. Es ineficaz, injusto y plenamente inmoral.
Y no, MaríChuma Montero, no fue un “accidente laboral”. Fue un asesinato. Y el gobierno es corresponsable. No escuchó las advertencias, no siguió las recomendaciones y les volvió a mandar al matadero. Y para culmen de la indignidad, no aparecieron en el funeral. ¡Qué vergüenza!
Luis Losada Pescador (Actuall.com)