Las informaciones sobre el culebrón de la corrupción socialista se suceden. Y las tramas empiezan a converger. Las cloacas de Leire tenían contactos con la SEPI para dar pelotazos. Por ejemplo, el edificio de Correos en Sevilla. O las operaciones de Tragsa y Mercasa.
También hay lazos con la fiscalía de García Ortiz, en concreto con su número dos, Diego Villafaña, que se vió con la ‘fontanera’ al menos en dos ocasiones.
La estrategia de Sánchez es negar a Leire setenta veces siete. En Moncloa afirman con sorna que si lo que dice Leire fuera verdad merecería una medalla al mérito. Pero además de los registros gráficos, Soraya Rodríguez afirma ahora que Leire llevaba las redes sociales de ‘su sanchidad’ en las primarias contra Susana Díaz.
Es decir, era de su equipo. Como es obvio. ¿Alguien puede ir por ahí en nombre del PSOE y del gobierno sin que el presidente lo sepa? Y ahora que lo sabe, ¿por qué no se querella? La respuesta la ofrece la misma ‘fontanera’ en su comentario a la presidenta del PSOE, Cristina Narbona: “yo también puedo hablar”.
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Ábalos se queja ahora de que el PSOE aplica con él la brocha gorda y con ZP la fina… Pobriño. ¿Reacciona al comentario de Aldama de que no entiende pro qué calla con la de años que le piden?
La inteligencia de la Guardia Civil afirma que la directora general conocía que las cloacas actuaban contra la UCO.
¿A qué esperan para imputarla?
Luis Losada Pescador (Actuall.com)