La Familia Corleone y la familia Los Soprano son dos series de ficción que el cine ha convertido en realidad. Esos clanes de delincuentes existieron con otros nombres, y sus creadores cinematográficos se cuidaron muy mucho de no entrar en conflicto con la mafia real.

En España el primero en llamar “bandidos y macarras” a Pedro Sánchez y a sus cómplices ha sido Alfonso Guerra – que para algunos socialistas viejos o jóvenes se ha convertido en un peligroso fascista, que es el epíteto que no se les cae de la boca a los militantes de izquierda poco leídos.

Alfonso Guerra vive en la discreción y tiene un curriculum político difícil de abolir. En cambio no pocos socialistas de su generación han transitado del partido a la secta y pasean sus miserias y contradicciones en la intolerancia, la crispación y el odio.

La familia “Sánchez-Rodríguez y viceversa” son Los Soprano de hoy y se puede subrayar que su, por ahora supuesta organización criminal, según reflejan algunas fuentes periodísticas y jurídicas, ha actuado con menos discreción que cualquier grupo delincuencial profesionalmente riguroso , porque el abc de estas organizaciones consiste en pasar inadvertidos.

Sospecho que el poder enturbia la mente y da una seguridad frágil a los que delinquen, en particular cuando tiene una cierta sensación de impunidad.

Recuerdo como excepción el caso de Gerardo Iglesias, que fue Secretario General del Partido Comunista y diputado en Cortes , que al acabar su periodo institucional regreso a trabajar en la mina en Asturias.

Es muy difícil tener confianza en los políticos, en un país donde el número de fanáticos y aprovechados son una profesión a la que se suman los imbéciles que nunca tienen ideas propias.

Diego Armario

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 22/06/2026

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