Peinado ordena la retirada del pasaporte de Begoña Gómez y la obligación de comparecer cada 15 días ante el juzgado. Considera que existe riesgo de fuga para evitar el juicio del jurado y la eventual pena por los cuatro delitos de los que se le acusan.
La mujer de P.S. defiende -sin embargo- que ni tiene voluntad de fugarse ni tampoco capacidad porque está protegida 24/7 por escolta policial. Pero el juez Peinado sostiene que la existencia de escolta policial no es garantía de eliminación de riesgo de fuga, sino que al contrario, podría facilitarla…
Se armó el belén. Todos los sindicatos policiales y la dirección general de la Policía Nacional mostraron su queja pública. Marlaska pidió al CPGJ que interviniera. Y lo hizo. Nada menos que en reunión telemática en domingo por primera vez en la historia.
Es verdad que cuestionar la honorabilidad de la policía en una resolución judicial no parece prudente. Pero también es verdad que Puigdemont se fugó de España con ayuda de los mossos, que el mismo Puigdemont regresó a Barcelona sin ser detenido y que el que fuera director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, también se fugó.
Otrosi: ¿la sana democracia no se basa en la desconfianza en el poder?
La utilización partidista de Marlaska de la policía de todos no ayuda a pensar en la neutralidad policial. Además, si un policía recibe la orden de custodiar a Begoña hasta el aeropuerto sin más detalle, ¿qué debe hacer?, ¿detenerla?
Las dudas del juez Peinado son legítimas. Airearlas, quizás poco prudente. Pero que el CGPJ se plantee expedientar al juez por “falta grave de consideración a la policía” es un exceso en toda regla. Porque si el juez ha actuado inadecuadamente será la Audiencia de Madrid la que deba de corregirle, como ya ha hecho en varias ocasiones.
Pero si el CGPJ decide intervenir en una cuestión jurisdiccional que no le compete, ¿en qué podemos confiar los ciudadanos? Si -además- comparamos la celeridad en examinar al juez Peinado con la pasividad con la que se han asumido los insultos, vejaciones y presiones políticas y cloaqueras a jueces, resulta más alarmante todavía.
La jueza Biedma ha sido acosada por tierra, mar y aire. Y el CGPJ mantuvo un silencio cobarde. Ahora, en cambio, todo son reacciones hiperventiladas. No son buenos tiempos para la Justicia…
“La paciencia ha derrotada a la ansiedad”, dice Rajoy… de la elección española. ¿O se refería a los casos judiciales?
Luis Losada Pescador (Actuall.com)