Sentada en la orilla del tiempo,
con el alma envuelta en silencio,
miras cómo el sol se despide
dejando oro sobre el mar inmenso.

No esperas nada, y sin embargo,
todo parece llegar a ti:
la paz de los días vividos,
los sueños que aún quieren seguir.

Y mientras la tarde se apaga
sobre las aguas encendidas,
descubres que la belleza más grande
es haber amado la vida.

Ana Ocaña

Feliz descanso y mucho ánimo.

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Humanidad,

Última Actualización: 12/07/2026

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