Toca tu vida
como si fuera un instrumento,
con pasión, con ritmo,
con calma cuando haga falta
y con fuerza
cuando el corazón lo pida.
No tengas miedo a desafinar,
porque incluso
entre las notas rotas
y las olas que rompen en la orilla,
nacen las melodías
más honestas
y los amaneceres más bonitos.
Feliz Miércoles y mucho ánimo.