El europarlamento califica los sucesos de Ceuta de “invasión” y “guerra híbrida” y acusa al gobierno del “efecto llamada” de la regularización.
El gobierno puso en marcha su maquinaria para convencer a la izquierda europea que la crisis de Ceuta era una crisis humanitaria y que el problema se estaba enquistando por la deslealtad del presidente local y del Partido Popular.
El intento funcionó en un primer momento. El comisario responsable de inmigración apeló a la crisis migratoria y puso en cuestión la españolidad de Ceuta.
Pero el órdago a la grande de Feijóo y Abascal funcionó; Bruselas entendió que la crisis de Ceuta podía afectar al resto de estados miembro. La dura resolución del europarlamento ha sido posible gracias al apoyo de los grupos europeos de PP y Vox al que se sumó el grupo de Meloni.
El texto califica los sucesos de “invasión” y “guerra híbrida”. Denuncia al gobierno español por el “efecto llamada” que supuso la regularización masiva y reclama que ninguno de los inmigrantes irregulares pasen a la península.
Además, advierte a Marruecos que si no demuestra lealtad en el control de las fronteras, cortará todo tipo de colaboración, entre otras, las ayudas al desarrollo.
La declaración del Parlamento Europeo es la que debió de producirse por los responsables europeos el mismo 31 de julio.
El buenismo produce estos retrasos, aunque nunca es tarde si la dicha es buena.
Luis Losada Pescador (Actuall.com)