Dimite el delegado del gobierno en Ceuta
Es el ‘eterno retorno’. Un ‘deja vu’. La izquierda ha vuelto a tomar Sol. Se han plantado en tiendas de campaña para presionar al gobierno. Quieren que este martes el Consejo de Ministros apruebe un decreto que congele de nuevo los desahucios. Lo llaman ‘decreto Maricarmen’. ¡Toma relato!
El problema es que el gobierno necesita los votos de todos y está obligado a hacer un ‘Frankestein’: ventajas fiscales para el casero y dificultades para el desahucio. O sea, no contentar a nadie.
Junts, de momento, ya ha dicho que el decreto tal y como lo están comentando, no lo van a apoyar. Por su parte, Sumar llama a presionar al gobierno del que forma parte y amenaza con boicotear el Consejo de Ministros si el decreto no va este martes.
¿Llegará la sangre al río? No creo. Es más ‘performance’ que realidad. Sumar sabe que fuera del gobierno hace mucho frío. Así que pueden patalear para tratar de mejorar su intención electoral, pero jamás romperán la cuerda. Junts está emparedado entre un gobierno que aunque incumple es el mayor chollo posible y una Alianza Catalana que les está soplando en la nuca. Además, la perspectiva de una amnistía total podría permitir el ‘sí quiero’.
Hay quien piensa que el 15M de la Vivienda se puede volver contra el gobierno porque Maricarmen dijo de Sánchez era el primer responsable y hay muchos en Sol que censuran al gobierno. Es cierto. Pero también es cierto que el gobierno es capaz de controlar la disidencia. De momento ha dado orden de no desalojar. Le conviene cierta tensión. Aunque se acumule basura y huela a porros en el kilómetro cero.
Cuando considere oportuno regresa a la lealtad institucional, asume sus responsabilidades de seguridad y orden público y desaloja a los indignados de la Vivienda que han creado en Sol una escuela de okupación y cuyo slogan es “los invasores son los inversores”. Todo muy instructivo….