En la vida hay que aprender a navegar con las velas desplegadas, pero también a recogerlas cuando soplan malos vientos. De ahí viene lo de navegar «a palo seco», una expresión marinera que terminó llegando a nuestras copas, donde significa beber sin hielo, mezclas ni acompañamiento.
En política, sin embargo, hay quien prefiere beberse el poder a palo seco, sin rebajarlo con humildad, autocrítica ni una pizca de coherencia.
Pedro Sánchez, después de ocho años de ningunear al Senado, parece haber descubierto de repente que existe y que también sirve para algo en esa obsesiva ambición por el poder.
Ahora, con la mirada puesta en las próximas elecciones, el control de la Cámara Alta adquiere una importancia que durante mucho tiempo no pareció merecer. ¡Qué cosas tiene la política!
Lo que ayer era casi un mueble decorativo, hoy puede convertirse en una pieza fundamental del tablero.
Y así, quien apenas prestaba atención al barco, ahora parece dispuesto a disputar el timón. Porque una cosa es navegar con viento favorable y otra muy distinta encontrarse con las velas hechas jirones y la oposición al acecho.
Eso sí, cuando los vientos electorales se ponen de frente, conviene recordar que quemar las naves puede ser muy épico, pero también elimina la posibilidad de regresar a puerto.
Mientras tanto, la vida sigue dando palos, aunque no todos los reciben por igual. Algunos se jubilan con una pensión corriente y otros dejan a sus herederos una fortuna que les permite pasar a mejor vida sin haber conocido demasiado la peor.
Henry Ford dejó una reflexión que viene al pelo: no permitamos que la ambición por el éxito nos convierta en imitadores de los demás. Una recomendación especialmente oportuna para quienes confunden gobernar con acumular poder.
Porque, al final, la diferencia entre un buen navegante y un político ambicioso quizá esté en que el primero quiere llegar a puerto, mientras el segundo quiere quedarse con el barco.
Y nosotros, los pasajeros, seguimos pagando el billete, aguantando los bandazos y procurando no marearnos.
¡Salud, y que cada cual se pague su copa! Que bastante nos cuesta ya bebernos la política a palo seco.
Salva Cerezo

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Última Actualización: 26/10/2026

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