De Tarifa a la política española: mucho viento, demasiadas olas y ningún responsable.
Antiguamente, salir tarifando significaba marcharse a la gresca, enemistarse o poner tierra de por medio para escapar de la justicia. Tarifa tenía fama de territorio complicado, aunque hoy sus únicas peleas parecen ser las que mantienen los surferos con las olas.
Eso sí, en España hemos perfeccionado otra modalidad de salir tarifando, la de nuestros gobernantes cuando toca dar explicaciones.
Tenemos más trenes, más viajeros, más actividad y una red ferroviaria sometida a una utilización creciente. Adif sostiene que el gasto de mantenimiento ha aumentado, pero los viajeros han crecido bastante más que ese gasto. Y ahí está precisamente una de las cuestiones que merecen explicaciones: ¿está creciendo el mantenimiento al ritmo que exige el uso de las infraestructuras?
Porque inaugurar kilómetros, anunciar récords y presumir de cifras queda estupendamente en una fotografía. Lo complicado es mantener lo que ya existe, garantizar la seguridad y asumir responsabilidades cuando las cosas no funcionan.
Mientras tanto, nuestros políticos parecen practicar una especialidad olímpica, el de echar balones fuera, buscar culpables en la bancada contraria y convertir cualquier tragedia en una competición de propaganda.
Tenemos un Gobierno que parece haber confundido gobernar con sobrevivir políticamente, rodeado de demasiados compromisos, demasiados agradecimientos pendientes y demasiadas explicaciones aplazadas.
Y, por supuesto, hay un servicio público que nunca parece fallar: Hacienda. Para cobrar no se despista, no necesita comisiones de investigación y jamás pierde el tren.
Lo malo es que los ciudadanos pagamos el billete, los impuestos y, de vez en cuando, hasta las consecuencias de una gestión que debería protegernos.
En Murcia siempre habíamos dicho aquello de «Mata al rey y vete a Murcia». Ahora resulta que Tarifa también tenía su versión. ¡Qué competencia más desleal!
Aunque, bien pensado, para salir tarifando de las responsabilidades no hace falta huir a ningún sitio. Basta con tener un buen despacho, una rueda de prensa y un culpable a mano.
Salva Cerezo