Desde tiempos inmemoriales, los pájaros han sido portadores de noticias. Antes de WhatsApp, Twitter y los filtradores de turno, ya existían las palomas mensajeras y los expertos en interpretar sus vuelos. Hoy, sin embargo, los pajaritos parecen tener mejores contactos en los despachos políticos que en los árboles.
Y resulta que uno de ellos ha empezado a cantar. Según determinadas informaciones periodísticas, la salida de Óscar Puente podría haberse producido antes de que salieran a la luz nuevos episodios comprometidos sobre su vida privada, con ecos de aquellos escándalos que ya protagonizó su antecesor Ábalos.
Por supuesto, hablamos de informaciones y posibles revelaciones que habrá que acreditar. En política, los rumores no son sentencias, aunque a veces terminan explicando decisiones que oficialmente nadie consigue explicar demasiado bien.
Mientras tanto, el PSOE parece haber encontrado un nuevo argumento para intentar recuperar credibilidad: «No todos los políticos somos iguales».
¡Naturalmente que no! Algunos dimiten, otros son cesados, otros se aferran al sillón y algunos parecen descubrir la transparencia cuando ya no queda más remedio que abrir las ventanas.
La cuestión no es si todos son iguales, sino si quienes presumen de ser diferentes están dispuestos a demostrarlo con hechos, explicaciones y responsabilidades, en lugar de recurrir al socorrido ejercicio de mirar hacia otro lado.
Porque los pajaritos pueden equivocarse, pero cuando empiezan a cantar desde demasiados árboles, quizá convendría prestarles atención.
Y una última reflexión: si para conocer lo que sucede en algunos despachos necesitamos que nos lo cuente un pajarito, mal vamos de transparencia, aunque repitan la frase como papagayos a modo de consigna sectaria.
Aunque, bien pensado, quizá el problema no sea el pajarito, sino quienes pretenden que nadie escuche su canto.
Salva Cerezo