Esta semana también hemos publicado un análisis sobre el ‘escrache’ que ha sufrido un profesor de Huelva. Beatriz Montes, de la asociación Enraizados nos cuenta que el profesor fue denunciado por “adoctrinamiento franquista”. El alcalde se presentó en las puertas del colegio para acosarle. Alucinante el rifi-rafe’ que mantienen. La investigación concluyó que no hubo adoctrinamiento.
Pero el susto en el cuerpo no se lo quita nadie al profesor. Y la libertad de cátedra queda gravemente tocada.
La paradoja es que quienes han acosado a este maestro son los que promueven el adoctrinamiento de género a nuestros pequeños. Les enseñan que aunque sean niños, pueden ser niñas si quieren, que el sexo asignado al nacer no tiene por qué ser el sexo que ellos/ellas o elles quieran tener y que si quieres puedes cambiar tu sexo en el registro u operarte si así te sientes mejor.
Les enseñan que sentir atracción por personas del mismo sexo es normal y que el ‘matrimonio’ homosexual es un derecho. Todo eso desde los 6 años…
Pero que a nadie se le ocurra decir que España pasó de la alpargata al sector servicios más rápido que nadie o que nos convertimos en la octava potencia industrial o que gracias a la política hidraúlica hoy podemos beber.
Por supuesto que también hubo restricciones a la libertad de prensa, ausencia de libertad política y detenciones quizás poco justificables. Pero ya es hora de que podamos mirar al pasado con madurez y no con espíritu adolescente.
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