Sánchez arrastra a España por el fango y la ignominia mientras él se consume abrasado por los fuegos interiores de una ambición cada vez mas desesperada. No hace falta más que mirarle la cara.
Ni él ni esa parva de 22 ministros gobiernan en nada y de hecho han convertido la desgobernanción y la dejación total de sus responsabilidades y deberes, sea ante la inundación, el apagón, el colapso ferroviario o las llamas, en su doctrinario.
Son los mandados y recaderos de quienes explotan su debilidad y a través suyo nos saquean y desangran. Quienes mandan , deciden y legislan a su antojo son los separatistas y los albaceas de ETA. Así de simple y clara es la cosa para cualquiera que se atreva a abrir lo ojos y mirar la realidad a la cara.
Los hechos lo proclaman a los cuatro vientos. La amnistía a los golpistas catalanes dictada por ellos mismos y consagrada por sus togas manchadas. Y luego dice, encima, que hay jueces que hacen política. ¡No lo van a saber el, Conde Pumpido y ‘su’ fiscal general del Estado! El arrobo ante los herederos de los terroristas y la total permisividad del enaltecimiento de los asesinos ante los propios ojos de los hijos de sus víctimas.
La entrega, cacho a cacho, de nuestra soberanía como pueblo a quienes tienen como meta el desguazarnos como Nación, el socarrarnos a impuestos para cebarlos y cebarse y el feroz ataque a todas nuestras señas de identidad compartidas comenzando por lo más básico y preciado, nuestra lengua común y universal a la que se persigue con saña y hoy ya sin tapujos por uno, el más cercano, adepto y dilecto de los suyos, Salvador Illa. Su recadero y aspirante a heredero.
Todo lo que Sánchez ha hecho y seguirá haciendo cada vez más de rodillas y sometido a ellos es acatar sus órdenes y tragarse sus palabras, promesas y juramentos de que jamás haría lo que ha hecho. Del ramal, y sin que rechistara apenas nadie, se ha llevado tras el partido al completo y hoy ya son lo mismo y uncidos a un mismo destino. El PSOE no es ya ni siquiera sanchista, es Sánchez mismo.
Sabe que no tiene salida. Esta acorralado y cada vez será más estrecho el cerco. La corrupción lo rodea. Pero no se irá. No tiene donde ir. Tiene que mantenerse como sea y aunque sea destruyéndolo todo. Es en lo que está. No lo duden ni un instante. Y los ‘suyos’ le seguirán sin dudarlo. Están ya todos en el mismo saco.
Deberíamos, con todo lo acontecido, que tenerlo claro. Como también que las víctimas, ya personalmente y uno a uno, seremos todos nosotros. En nuestros derechos, nuestras libertades, nuestra dignidad, nuestro futuro y, por supuesto, nuestros bolsillos. Nos están robando todo y nos dicen que debemos estar muy contentos y agradecidos por ello. La Montero nos lo restriega por los morros, contorsionada de risa y haciendo muecas, todos los días.
Antonio Pérz Henares