Del charlatán, aprendí a callar,
Del intolerante, aprendí a ser indulgente
y del malévolo a tratar a los demás, con amabilidad.

Y por curioso que parezca,
no siento ninguna gratitud,
hacia esos «maestros».

Feliz descanso y mucho ánimo.

Categorizado en:

Humanidad,

Última Actualización: 31/07/2025

Etiquetado en: