Lo primero del mar es partir,
dejando en el borde toda prisa.
Después viene, lenta,
la soledad
de cada hierro a la Luna,
la soledad
que lleva al hombre vestido,
la soledad
de cada vena del barco.
¿Dónde estará?
dicen todos los ojos,
muy a pesar del juego y la sonrisa,
surcando un tono extraño de los gritos.
Y recostado al mar,
como única mujer,
un barco sigue al mundo.
Feliz descanso y mucho ánimo.