Qué triste es hallar espinas…
Cuando el corazón
solo iba buscando una flor.

Qué triste es entregar
y recibir indiferencia.

Qué triste es abrir el alma
con toda la confianza,
para descubrir
que no todos saben cuidar
un corazón sincero.

Hay personas
que llegan con la ilusión
de amar,
y terminan aprendiendo
a protegerse.

Porque el corazón
que ama con sinceridad
siempre encontrará,
tarde o temprano,
otro corazón capaz
de cuidarlo como merece

Feliz descanso y mucho ánimo.

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Humanidad,

Última Actualización: 28/06/2026

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