Luna llena que vas serenamente
haciendo tu camino por el cielo de Agosto,
cuánto consuelo al corazón me traes,
qué alivio siento al contemplarte hoy
sobre este mar tan mío.

Me he sentado a mirarte; te estoy viendo
ascender en la noche
y trazar tus efímeros enigmas refulgentes
en las aguas que llegan a la arena
con un leve murmullo.

No hay nada semejante
a tu luz compasiva, esa luz que restaña
tan delicadamente las heridas,
inevitables y hondas del vivir.

Con emoción te observo, y voy pensando
que acaso sólo tú logras unir a veces,
los distintos momentos de mi vida
con un hilo de plata.