El alma trémula y sola,
padece al anochecer,
hay baile, vamos a ver
La bailaora flamenca.

Alza, retando, la frente,
cruzase al hombro la manta,
en arco el brazo levanta,
mueve despacio el pie ardiente.

Repica con los tacones
el tablado zalamera,
como si la tabla fuera,
tablao de corazones.

Baila muy bien la flamenca,
es blanco y rojo el manton,
vuelve, fosca, a su rincón,
el alma trémula y sola.

José Marti

Feliz descanso.