¡Danza conmigo!
¡Te invito a bailar!
Déjate llevar por las notas
que de la orquesta salen.
Baila, sigue bailando,
no pierdas el compás…
No cambies el paso,
deja que la música
marque el compás,
que la armonía de sus notas
despierten en ti la confianza
al saber que tienes
un buen compañero
en la fiesta de la Vida.
Feliz descanso y mucho ánimo.