Bailó primero con los ojos
y con sus párpados
alados de pestañas.

Entre sus manos,
su cabeza pesaba lo
que pesaba el mundo.

Por último,
su rostro se iluminó,
dio tres pasos,
arqueó su cuerpo,
y sus manos
se extendieron desesperadamente…
se irguió
y nos las regaló abiertas,
después de aprisionar
el perfume ondulado de las rosas…

Feliz tarde y mucho ánimo.

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Humanidad,

Última Actualización: 18/06/2026

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