Cierre de filas. Es la orden de Pedro Sánchez. “Resistencia total”, es la consigna. La han bautizado como “bunker”. Todo se parece demasiado al “hundimiento”… La respuesta sanchista se encuentra en las antípodas del esfuerzo, la valentía, el talento y el coraje de Morante y Alcaraz.
El cerco judicial es tremendo. Su Fiscal General está a un paso del procesamiento tras rechazarse las últimas diligencias. Además, es duda que el ‘hermanísimo’ pueda escabullirse de la juez de Badajoz porque las acusaciones han denunciado el fraude para que Gallardo fuera diputado.
Y mientras, siguen apareciendo informaciones inquietantes como que el número tres de María Jesús Montero -M’opongo- lleva 15 años sin pagar impuestos en su ‘chiringuito’. O como que Leire Díez intentó acosar al juez Peinado con informaciones falsas.
La respuesta por parte del ‘cambiacolchones’ es manual de resistencia. O de pestilencia, como acertadamente apuntaba Nieto en el ABC… Y la resistencia consiste en acosar a jueces y periodistas. A la Ley Bolaños se suma el control de los medios. Palo y zanahoria. Subvención y sanción. Lo último es tratar de controlar el secreto profesional, la clave del periodismo de verdad. Sin la confidencialidad de la fuente la información delicada es casi imposible. Y sin información los regímenes totalitarios están más cómodos.
Ya no se esconde. Frente a información, censura y frente a las investigaciones judiciales, cortocircuito y relato. El autócrata se enroca.
¿Serán conscientes en el Supremo?, ¿estará la oposición a la altura? Y por cierto, Bruselas, ¿qué opina de todo esto?
Luis Losada Pescador 8Actuall.com)