¿Creíamos haberlo visto todo? Pues hubo un tiempo, años 90, cuando Sarajevo estaba en ruinas, en el que algunos ricachones con más dinero que neuronas descubrieron una actividad de ocio realmente innovadora: el safari humano.
Según una investigación italiana, ciertos “señores de las grandes fortunas” acudían a los alrededores de la ciudad sitiada para practicar un deporte que, por lo visto, les parecía más emocionante que el golf como era apuntar a civiles como si fueran gacelas y sentir ese subidón que solo puede experimentar un millonario aburrido con complejo de emperador romano.
Porque claro, si ya lo tienes todo, ¿qué te queda? Pues eso,
comprarte la experiencia premium de la crueldad, edición limitada del horror.
El pack incluía una Visita guiada al frente. La selección del objetivo, bien hombre, mujer o niño, dependiendo del importe abonado… el menú era variado. Y, por supuesto, el imprescindible acompañamiento de un señor armado hasta los dientes, encargado de que la “experiencia” fuera “segura”. Para ellos, claro.
Sarajevo fue, según esa investigación, una especie de Parque Jurásico humano, pero sin dinosaurios y con mucha más barbarie. Un parque temático donde la adrenalina del rico era inversamente proporcional al valor de la vida del pobre.
La pregunta es si esto se repite en otros conflictos. El ser humano tiene una capacidad fascinante para repetir sus peores errores como si fueran éxitos comerciales. Así que sí, en cada guerra aparece siempre un puñado de individuos que convierte la tragedia ajena en ocio privado. Cambian los escenarios, Siria, Irak, Ucrania, África Central, pero la fórmula del “tour del horror” nunca pasa de moda,siempre hay alguien dispuesto a pagar por sentirse dios por un día y demonio para siempre.
¿Psicopatía inherente a las grandes fortunas?
Llamarlo psicopatía sería casi un cumplido. Lo cierto es que, en algunos casos, la riqueza extrema actúa como una especie de anestesia moral: cuanto más dinero acumulas, menos escrúpulos parecen entrar en la maleta. No es que todas las grandes fortunas sean psicópatas, pero ciertos especímenes elevan la crueldad a categoría de hobby. El resto se conforma con evadir impuestos.
Así que no, no es que todos los ricos sean psicópatas…
pero hay psicópatas que, con suficiente dinero, pueden permitirse convertir su enfermedad en pasatiempo internacional.
Y ese es el verdadero problema, no su locura, sino su poder.
Salva Cerezo

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Humanidad,

Última Actualización: 16/11/2025

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