Sobre el papel la operación es maestra: permite destruir el chavismo con la colaboración del mismo chavismo. Y lo más importante: permite a Estados Unidos teledirigir el proceso sin necesidad de desplegar tropas y sin provocar bajas. El argumento para que obedezcan es sencillo: si no lo hacéis, acabareis como Maduro o peor. Delcy rebaja el tono y promete “cooperación”…
Lo que pasa es que una cosa es una operación puntual de inteligencia y otra controlar un país. Y Delcy es garantía de control del ejército y la policía, una garantía de la que carecía María Corina o Edmundo. ¿Obedecerán a una traidora? Delcy eleva el tono, exige el regreso del “secuestrado” Maduro y califica de ilegítima la intervención de Estados Unidos. Bla, bla, bla. Estados Unidos dice que evaluará lo que haga, ni su pasado ni lo que diga públicamente.
Pero nadar y guardar la ropa es muy complicado. Soplar y sorber no puede ser. De momento, el electo Edmundo González exige la liberación de los presos políticos. “Justicia y reconciliación sin impunidad”. Nada. Agua.
Por eso el exilio en Venezuela está más que escéptico. El ex presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges advierte que el riesgo es que el chavismo se recicle. O dicho de otro modo: para este viaje no hacían falta alforjas. Por su parte, el ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma pide paciencia; cree que la operación va rumbo al ‘jaque mate’.
La oposición, de nuevo, dividida. Unos consideran que los otros no son verdadera oposición sino oposición controlada. Ahora muchos piensan que Estados Unidos se suma al juego de la connivencia con un régimen radicalizado.
Es seguro que Marco Rubio quiere liberar al pueblo y devolver la democracia; es seguro que Trump quiere hacerse con el control del petróleo vebezolano. Lo que no está claro es a quien traicionará Delcy Rodríguez…
ZP entre los investigados
Zapatero, un ex político y un empresario español están entre los 64 investigados en el proceso que investiga a Maduro en un tribunal federal de Nueva York. Su compromiso con el régimen es claro. Y a Maduro le acusan de utilizar aviones oficiales para traficar 200 toneladas de coca. Mayoreo.
Por eso no es extraño que Sánchez haya decidido alinearse con la izquierda latinoamericana de Chile, Colombia, Brasil y Mexico en lugar de con la posición medida y ambigua de la UE. Para Sánchez, Venezuela es absolutamente estratégica. El siguiente puede ser él.
Por cierto, ni una sola palabra de los intereses empresariales en Venezuela. Repsol se juega 13.000 millones de euros; tiene en el país caribeño el 15% de sus reservas. Telefónica, BBVA y Mapfre también tienen importantes intereses. ¿Alguien los está defendiendo? Cri-cri-cri…
Luis Losada Pescador (Actuall.com)