La ‘operación Guardiola’ ha sido un sonoro fracaso. La idea del órdago a la grande era hundir al PSOE, recoger su voto y lograr mayoría absoluta o al menos rozarla. De esta manera Vox se convertía en innecesario y por tanto inútil. Y eso no era un mensaje extremeño sino nacional.
Pero Guardiola -o quien le haya asesorado- se equivocó. Ha ganado las elecciones y eso es un éxito en un feudo tradicionalmente socialista. Ha logrado visibilizar el hundimiento del socialismo: el PSOE cae en 10 escaños, se sitúa en el 25% del electorado, la mitad de hace sólo unos años. Pero atentos: se deja 108.000 votos de los 860.000 del censo extremeño. Batacazo histórico. Mucho.
Sin embargo, la ‘operación Guardiola’ ha pinchado en hueso. No ha despertado el entusiasmo esperado. De hecho pierde 9000 votos. Gana un escaño porque la participación ha caído en un 10%. Vox -en cambio- suma 40.000 votos a los anteriores comicios y suma 6 diputados, más que duplica el resultado. Es -sin ninguna duda- el partido que más ha mejorado su situación.
Si Guardiola se dio mus para mejorar sus cartas ha logrado el resultado inverso: se ha quedado como estaba y ha permitido que Vox se cargue y que encarezca la negociación. Si Guardiola lanza el órdago de nuevo adelanto electoral es probable que Vox lo acepte. Y esto es una lección también para Aragón, Castilla y León y quizás Andalucía.
El ciclo electoral se inicia con la foto del hundimiento del sanchismo y el despegue de Vox que a nivel nacional se situaría en 70 diputados. Y no. No es sólo voto rural; es ya segunda fuerza política en Badajoz ciudad y en Cáceres ciudad. Tampoco es sólo voto duro con la inmigración. Es voto de castigo y de cansancio.
Por eso Abascal ya advierte que su posición será la misma que antes de las elecciones. Guardiola trata de rebajar la tensión pidiendo a Vox que haga una lectura “sosegada” de los resultados. Traducción: por favor, no pidáis mi cabeza. Se inician las negociaciones de investidura. Para Guardiola la situación es peor que ayer. Y Vox exigirá “pasar por el aro”. Saben que si no aceptan el trágala la alternativa es volver a repartir cartas. Operación de riesgo. Sobre todo para quien tiene todo que perder que es el PP…
Feijóo parece que ya empieza a asumir que necesitará pactar con Vox. Y quizás debería de empezar a aprender que la estrategia ‘conservadora’ -en el peor sentido de la palabra- de no conceder entrevistas ni acudir a debates no es la mejor.
Al fútbol se sale a ganar. Con todo. Sin reservas.
Luis Losada Pescador (Actuall.com)