Si en una partida de póker pierdes cinco minutos tratando de IDENTIFICAR al primo, no insistas, el primo eres tú.

Este viejo adagio del juego está cargado de filosofía, en un mundo donde las personas de buena fe reciben el calificativo de PRIMOS, y esto es de aplicación a nuestro, hasta ahora, “Libertador” Feijóo que, siguiendo a pies juntillas las normas no escritas del bipartidismo, se ha dejado pillar como un incauto, semejante a aquel que se mueve por el campo de batalla, protegido del sol con una sombrilla, creyendo que las detonaciones provienen de los petardos de feria que anuncian el inicio de las fiestas patronales.

El sistema bipartidista, no en balde, ha sido diseñado con dos opciones para que triunfen siempre los mismos, que han de gruñirse entre sí pero no morderse ¿Han oído en alguna ocasión decir a un capitoste de la Coca-Cola que la Pepsi-Cola era nociva para la salud o viceversa? Y, a nivel más cutre, ¿el ColaCao con sus “putos” grumitos en competencia con otros productos más dignos, que no tienen que recurrir al engaño del márquetin para ocultar una carencia en el proceso de fabricación?

En nuestra patria se ha pretendido el establecimiento de un sistema dual, que viene asumido por los dos grupos de traficantes de poder que sólo difieren en la aplicación del producto resultante de la explotación para alcanzar un objetivo común: ¡Mantener el expolio que ejercen los tahúres sobre los primos! que, en este caso, son multitud de desmemoriados que se conducen con despreocupada frivolidad. Y así, como dijo el poeta: “Hojas del árbol caídas, juguetes del viento son”.

En este caso, el viento sopla en nuestra contra con una fuerza ciclónica, la misma que propició la nebulosa de inútiles vividores del PP, jugando a la moda de señalar a aquellos que se desvían por no querer seguir los caminos trillados, llamando al pan, pan, y al vino, vino, y anunciando la lucha contra la corrupción, provocando la inquietud de los vagos del sindicalismo y demás indeseables que deambulan por el mundo de la inmunda política profesional.

Y de esta práctica surgió la orden no escrita de ¡guerra a muerte a Vox!, que atenta contra las canonjías de los boss ¡En fin, una mafia, pero más inmoral! Así vimos a los líderes del teatrillo guiñol adscritos a ambas tendencias, una con buen proceso de producción y otra “con grumitos”. Y es que, en el fondo, como decía Bergamín, estos no son más que: cerditos con nostalgia de jabalíes, en román paladino. ¿Qué es Feijóo? sino un pollo en evolución hacia la madurez soberbia y displicente del traidor de Rajoy.

Y ¿qué es Sánchez? sino una larva de Ceauçescu. Y mientras evolucionan, “que todo cambie, para que nada cambie” al decir del Príncipe de las Salinas que, por ser cabeza de la nebulosa del poder, bien sabía que el ganado humano era perfectamente pastoreable siguiendo con el viejo consejo de Nicolás Maquiavelo: Crear el fantasma de un enemigo, para que todos centren en él su odio y se olviden de los desmanes reales.

Y hablando de desmanes reales, qué gran papel el de nuestro Felipe VI haciendo vida social y despreocupada, mientras España se juega su ruina y prestigio. Y, por si esto fuese poco, ¡VUELVE EL HOMBRE! y nos mantiene en vilo celebrando rogatorias, para que Eolo procure buenos vientos y Neptuno oriente favorablemente las corrientes marinas, y que ambos factores lleven al abnegado Juan Carlos camino de la victoria, para mayor gloria del Bribón.

De este modo, primero, los percebes y luego, las sirenas. En cuanto al Bribón, dado la conducta de su patrón, debería pasar a llamarse “El salido irresponsable”. Y para colmo de desgracias, como ejemplo de que sí hay mal que cien años dura, entra en escena “Froilán el Pendenciero” en su eterna peregrinación a todos los antros nacionales.

Por si esto fuese poco, el psicópata, en su función de gran visir de Marruecos, de veraneo alagüita, esperando que llegue el momento de canibalizar al primo Feijóo. Menos mal que los sociatas ya han agotado su amplio muestrario de trampas y corrupciones, y ahora sólo hay que traicionar a todo el mundo y envilecerse aún más para gobernar en precario, volviendo a acomodar al sátrapa en los asientos Recaro del Falcon, mientras piensa en su futura entronación, arropado por el fervor de los ladrones separatistas al haberles condonado la deuda, que distribuida entre la población española toca a menos, aunque alguien dijo que la pobreza repartida entre muchos, toca a más.

José Ramón Rivera Guitián 8ÑTV España)