España ya no es un país, es una película de Berlanga escrita por Torrente y dirigida por un comité de WhatsApp. Ahora resulta que aparecen tres millones en joyas y la explicación oficial suena más o menos como cuando un niño rompe el jarrón y culpa al perro. Según Zapatero, aquello era una “herencia” familiar de los padres de Sonsoles. Claro, una herencia muy obrera, muy socialista y muy de economato militar de su padre.
Porque todos sabemos que los militares de aquella época cobraban tan bien que, además de llegar a fin de mes, podían guardar diamantes en el cajón de los calcetines junto a las estampitas del Sagrado Corazón. España descubriendo, décadas después, que el verdadero plan de pensiones no era el INSS, sino las gargantillas de platino.
Y mientras tanto, resuenan en el eco de la memoria aquellas frases gloriosas de mitin: “Ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”. Efectivamente. Algunos tenían tan poco que acabaron dando declaraciones, justificantes y explicaciones a destajo.
Los rumores apuntan ahora a un posible pacto con la Fiscalía. Dicen que se contaría “toda la verdad” a cambio de evitar problemas a las hijas. Vamos, el clásico “yo canto, pero bajito”. A este paso, la Moncloa va a necesitar más médicos que asesores, porque en cualquier momento a Sánchez le da un parraque institucional con sudores fríos, respiración entrecortada y alergia aguda a las hemerotecas.
España entera pendiente del BOE, de los juzgados y del joyero. Ya no gobernamos un país: administramos una tómbola. Y mientras el ciudadano cuenta monedas para llenar el depósito, otros aparecen con tesoros dignos de un faraón socialista extraviado.
Lo próximo será descubrir que el yate era una barquita de pesca heredada del abuelo y que los lingotes de oro eran, en realidad, recuerdos de comunión.
Salva Cerezo

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Última Actualización: 27/05/2026

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