¿Por qué los españoles tenemos el doble de bajas que los suizos?, ¿por qué los trabajadores por cuenta ajena tienen el doble de bajas que los autónomos?
Se ha abierto el melón. Mal abierto, al estilo del PP: sin rigor y fuera de tiempo. Pero se ha abierto. Y una vez abierto, pongamos los puntos sobre las íes. Es verdad que hay gente que va a trabajar aunque esté enfermo. Puede que sólo le duela un poco la cabeza o tenga un poco de congestión.
Pero también puede que tenga miedo a ser despedido o que sea autónomo y que no se lo pueda permitir. Ya saben eso de que los autónomos tenemos una salud de hierro… Obviamente eso es una disfunción que habría que corregir.
Pero es obvio que existe un abuso de las bajas que se han convertido en unas vacaciones extra. El proceso es bastante sencillo. Uno va al médico y le dice que tiene ansiedad o depresión.
Como el médico de cabecera no es especialista en salud mental y como la depresión y la ansiedad son difícilmente medibles, te da la baja. Total, para qué se va a complicar la vida si le van a pagar igual. Y además, ¡qué responsabilidad como le dé por suicidarse por no haberle dado la baja!
Puede que el tipo esté agobiado porque le ha dejado la novia o porque el jefe le ha gritado. Puede que la presión comercial le esté afectando o que tenga pánico al despido. Y puede que en algunos casos sea necesaria la colchoneta.
Pero ante la dureza de la vida lo que hace falta es fortalecer el carácter, no el buenismo. Porque no es solidaridad, es afianzar la debilidad, la incapacidad para lidiar con las dificultades de la vida.
Total, consigue la baja y se va a su casa. Mano sobre mano. Vuelta la burra al trigo sobre su desgracia. Y más vuelta. ¿Solución? La alternativa es irse de vacaciones mientras otros asumen su carga de trabajo. Y su coste. ¿Responsabilidad?
Los datos son claros. Las bajas médicas se han incrementado un 60% desde 2017 al 2024. España está en un 4,5% de trabajadores de baja médica mientras que la media de la UE27 está en 2,5%, casi la mitad. En el 2018 España estaba también en el 2,5%. Luego el fenómeno diferencial español es reciente.
En términos de jornadas perdidas, sufrimos un 48% más que en el 2018. El coste actual para la Seguridad Social es de 18.000 millones de euros, la partida más importante después de las pensiones. Para la empresa es un “impuesto oculto” de 17.000 millones de euros.
¿Qué podemos hacer para solventarlo? Lo primero, control inteligente: incrementar las inspecciones médicas para tratar de paliar la discordancia entre quien paga, el INSS y quien firma la baja, la sanidad autonómica.
Además, habría que empoderar al médico de cabecera y animarle a ser responsable y firmar sólo lo que realmente es necesario. También se deberían agilizar las listas de espera y los diagnósticos para no alargar las bajas innecesariamente y plantear la reincorporación gradual.
Es evidente que tenemos un problema que tenemos que afrontar. Pero no es el único;: tenemos un sistema de pensiones deficitario, una productividad por los suelos, una capacidad energética que estrangula el crecimiento, un sistema judicial lento e ineficiente y un sistema educativo mediocre.
Pero estamos en mitad de un incendio de gravedad extrema porque la corrupción del gobierno amenaza con dinamitar la institucionalidad, el control judicial y la libertad de prensa con unas elecciones sin garantías.
¿Era el momento de plantear los problemas de España cuando no hemos logrado zafarnos de las llamas?
Luis Losada Pescador (Actuall.com)