Lo del próximo domingo es algo más que un proceso electoral como otro cualquiera; el domingo, aunque suene a dramático decirlo, se decide el futuro de España como Nación, algo que debemos de tener muy presente a la hora de emitir nuestro voto.

Sin duda, el primer objetivo es descabalgar a Sánchez y a su política sectaria y rastrera del poder. Esa debe ser la primera de las premisas ya que, la continuidad de socialistas, comunistas y populistas en el Gobierno de España traería como consecuencia, cuando menos, el inicio de la amputación de algunas partes de nuestro suelo patrio.

Por tanto, conviene recordar algunas de las fechorías que este sátrapa egocéntrico de andares chulescos cometió durante sus años de gobierno.

Partamos de todas aquellas promesas incumplidas que anunció en su campaña electoral en 2019. Dijo que jamás pactaría con los filoterroristas y así fue hasta que necesitó de sus votos para seguir en el machito. También dijo que no pactaría con los golpistas y no solo pactó con ellos, sino que incluso los indultó. De igual modo, señaló que pactar con la malvada podemía no le dejaría dormir y, sin embargo, lo hizo, aunque luego tuviese que gastarse la mitad del sueldo en somníferos.

Por supuesto, no debemos perder de vista el encierro y las limitaciones de nuestros derechos y libertades a las que nos sometió con ocasión de la maldita “plandemia”, algo que no sucedió en ningún otro país de nuestro entorno.

Durante estos años, trató, por todos los medios a su alcance de asaltar el Estado, adueñándose de forma descarada de la Fiscalía, del Tribunal Constitucional, del CIS, del INE, de Correos, etc., colocando al frente de estos organismos a amigotes, siervos files a su causa personal.

El pacto con la malvada podemía, una colección de ignorantes, comunistoides de salón, provocó leyes como la del “si es si”, de tan amargos resultados; la de protección de los animales, colocando a los humanos por debajo del umbral de aquellos a quienes se le otorgan más derechos que a nosotros; las vinculadas al movimiento lgtbi que otorga derechos en función de la inclinación sexual de cada uno; las leyes del aborto y la eutanasia, la cultura de la muerte en estado puro, mediante las cuales deshacerse de un no nacido en el claustro materno o de un anciano resulta tarea fácil, constituyendo sendos derechos que, claramente, contravienen nuestra Constitución.

Tampoco es baladí, el desastre económico al que nos han conducido estos miserables, malgastando nuestro dinero en subvenciones a chiringuitos de adláteres, en campañas de publicidad absurdas y sectarias; en miles de asesores tan inútiles como ellos. Todo esto ha provocado que difícilmente lleguemos a fin de mes, con la cesta la compra, los carburantes y la electricidad por las nubes y, encima, ahora nos obligarán a pagar las autovías sometiéndonos, cada vez más, a Europa.

Pero hay más, mucho más. ¿Qué se sabe de las misteriosas maletas de la Delcy?, ¿qué contenían en su interior? Un misterio sin resolver. ¿En qué quedó el escandaloso asunto del “Tito Berni” y sus corruptelas?, ¿y el de los Eres de Andalucía?, ¿por qué Griñán no ha entrado en prisión?

También debemos recordar el traslado de presos etarras que, sin haber siquiera pedido perdón por sus miserables fechorías, se encuentran todos en prisiones vascas, cuya competencia está transferida al gobierno de aquella Comunidad lo que en la práctica servirá para que, en breve, gocen del tercer grado.

El pacto con los golpistas catalonios, unos golfos que solo pretenden el poder para enriquecerse, ha servido para que nadie, desde el Gobierno de España, ponga los medios necesarios para exigirles que cumplan los dictados de los altos Tribunales en materia lingüística y abandonen sus afanas separatistas, entre otras cosas.

¿Qué misterio se esconde tras los pactos con el sátrapa moro que nos tiene cogidos por las partes blandas?, ¿qué ha sabido el Servicio Secreto marroquí que sirve para presionar al Gobierno español y, de esta forma, ser fieles lacayos de sus dictados?

De igual modo debemos recordar esa miserable Ley de Memoria democrática que tiene todo menos democrática, en la que este tipo siniestro se ha escudado para convertirse en “Pedro I el desenterrador”, volviendo a enfrentar a los españoles, recordándoles un triste episodio de hace más de ochenta y cinco años que mejor estaría olvidado para siempre.

Tampoco podemos perder de vista la Ley de educación, otro bodrio ideológico que fomenta la destrucción de los valores en la juventud, conduciendo a la sociedad, merced al relativismo imperante, a su propia destrucción.

De igual manera es pernicioso ese acercamiento que preconiza -no hay más que ver su solapa- a la siniestra agenda 2030, esa que manejan las élites desde las sombras, que pretende acabar con nuestra identidad y con nuestros valores tradicionales para uniformarnos como si fuésemos un gran rebaño, sin capacidad de tomar decisiones.

No podemos olvidar que, si este tipo sigue gobernando, a la vuelta de la esquina tendremos un referéndum de autodeterminación en Cataluña y, muy probablemente, otro en Vascongadas y Navarra, regiones que ha procurado queden prácticamente desprotegidas y abandonadas a su suerte por el Estado.

Pero si Sánchez y sus socialistas son un cáncer que hay que extirpar si o si, igual o peor en la “niña del tren”, la famosa “nieta de Dña. Rogelia”, una comunista de salón que, con su vocecilla dulce y su falsa sonrisa, pretende exactamente los mismos objetivos que Sánchez: destruir España, algo que anhelan los comunistas desde siempre.

Esperemos que la Historia, maestra de siglos, coloque a esta gentuza en su sitio, pero antes, tenemos que ponerlos nosotros el próximo domingo, día 23, fecha que tiene que convertirse en la tumba del sanchismo.

Nos jugamos mucho el próximo domingo, más de los que nos creemos. No nos dejemos engañar por cantos de sirena en forma de promesas que no se cumplirán. ¿Qué se puede esperar de un personaje que utiliza la mentira constante como bandera?

Por todo ello y por mucho más, ¡qué os vote Txapote! y, bueno, ya saben quién, pero mejor no lo digo.

Eugenio Fernández Barallobre (ÑTV España)