Consumada la humillante traición por “Aliados” y lacayos del Borbo-liberalismo

El pasado miércoles 11 de junio se hizo pública en Bruselas la Declaración Conjunta sobre las negociaciones para un Acuerdo UE-Reino Unido en relación con Gibraltar. Copiando el comunicado oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, el acuerdo lo alcanzaron el Comisario Europeo, Maroš Šefčovič, nuestro Ministro, José Manuel Albares, el del Reino Unido, David Lammy, y el Alcalde de Gibraltar (“Ministro Principal”), Fabian Picardo.

​ ¿Qué pintaban el Comisario Europeo de ¡Seguridad Económica-Comercio! y el llanito en un problema entre España e Inglaterra sujeto a descolonización? Nada, absolutamente nada. Pero nuestro régimen liberal, de “derechas” o de “izquierdas”, es así de rastrero, y el Jefe del Estado, que debería moderar las instituciones, se precia de ser de sangre inglesa y ha renunciado públicamente a ese pedazo irredento de la Patria, a la vez que aceptaba las condecoraciones de sus familiares ingleses.

Hace tres meses vaticinaba que no solo somos la única nación de Europa con una colonia extranjera en su suelo, además de ocurrir lo mismo en África (Sáhara), América (Puerto Rico) y Oceanía (Guam-Marianas), todas sajonas, por cierto, sino que íbamos camino de transformarnos en un protectorado de Gibraltar. Pues ya es oficial, a falta de que nuestros políticos, incluido el Jefe del Estado miembro de la Orden de la Jarretera, aprueben y ratifiquen el acuerdo, cosa que harán sin el menor rubor si Dios no lo remedia.

En ese momento nadie podrá engañarse y nos habremos transformado en una colonia más, perdón, un “Territorio de Ultramar” (British Overseas Territories -BOT-), o un “Territorio No Incorporado” (Organized Unincorporated Territory), de Inglaterra-Usa. Eso sí, de segunda clase y preferiblemente dividido en taifas. Y la ONU, por supuesto, ni siquiera nos incluirá en su farisaica lista de Territorios No Autónomos Pendientes de Descolonización porque voluntariamente hemos querido caer en esa esclavitud.

Que Gibraltar es principalmente una base militar inglesa, además de un floreciente paraíso fiscal, está fuera de toda duda, pues lo segundo lo refrenda incluso la Unión Europea, quien la sigue incluyendo en su lista de “paraísos”, y como constatación de lo primero están las declaraciones Ministro Defensa Nick Harvey en 2011, quien afirmó tajantemente que “Gibraltar es hoy tan importante para el Reino Unido como lo ha sido en los últimos 300 años”.

Que Inglaterra se salió voluntariamente de su suigéneris asociación a la Unión Europea tampoco es dudoso. Desde su Breixit el 1-II-2020 y el periodo transitorio hasta el 31-XII-2020, jurídica y políticamente el Reino Unido es tan europeo como Rusia o Japón. Aunque, bien es verdad, la mayoría de los cientos de funcionarios ingleses que en aquellas fechas estaban en las administraciones de la UE siguieron en ellas, ahora en condición de “uropeos” y barriendo para su casa original y verdadera. Muchos británicos cambiaron su “primera nacionalidad” a Irlanda o a otro de los 27 estados de la UE, ya que Reino Unido permite la doble nacionalidad y no están obligados a renunciar a su ciudadanía británica.

Con esas dos premisas, la palmaria conclusión debería ser que Gibraltar debe descolonizarse según pidió la ONU o, en su caso, tener una frontera igual que con Kaliningrado-Königsberg (Rusia) o Bielorrusia, por poner un ejemplo fácil.

Pero, no. La España liberal surgida en el s. XIX como un protectorado inglés, con corte borbónica, es “diferente”. Hemos perdido, salvo pequeños momentos de renacimiento y pundonor, nuestras esencias.

Y, está claro, aquí, y en la Europa que busca la guerra con Rusia, manda Inglaterra. Aunque el resto de nuestros convecinos sean muchísimo más pudorosos en mostrar sus vergüenzas.

Tendrá que ver algo en todo esto que el Sr. Albares, y la mayoría de los líderes anglo-europeos, pertenezcan a una de esas sociedades secretas de genes ingleses que gozan de tan buena salud y prensa? Porque conviene recordar que, según ABC, nuestro ministro fue/es “carbonario”, y muchos más de la mitad de los parlamentarios europeos pertenecen a una obediencia masónica.

El infame acuerdo

Albares ha anunciado que «el texto del Tratado sobre Gibraltar estará redactado en otoño y que la Verja “ya es pasado” … y será entonces cuando se ponga fin a una era de controles, colas y tensiones». Es decir, que ni lo acordado se ha difundido claramente, ni ese desconocido texto será el que se lleve a la aprobación de los Gobiernos.

Como escribe el Embajador José Ramón Remacha, este acuerdo político de incierto recorrido no es aún un tratado internacional en regla. Pero puede consagrar cambios determinantes haciendo desaparecer el Tratado de Utrech y las Resoluciones de la ONU instando a la descolonización de Gibraltar. Es decir, sentencia su entrega por España a su gran y secular enemiga, dinamitando públicamente la soberanía de nuestra Patria y lo poco que queda del Estado de Derecho.

Como emblema del enjuague se enarbola la supresión de La Verja, esa que “los britis” levantaron aprovechando la boda de Alfonso XIII con una nieta, hemofílica, de la Reina Victoria y robando una vez más terrenos a España. Esa misma que nos sirvió luego a nosotros para frenar el contrabando y reducir prácticamente a la nada la vergüenza del oprobio inglés en nuestro suelo. Esa que Calvo Sotelo (UCD) no llegó a conseguir abrir, pero que luego PP y PSOE se apresuraron a anularla virtualmente.

Tomando como excusa el “bienestar de los habitantes de toda la región (y) promover una prosperidad futura compartida” (la inglesa por supuesto, mientras el paro seguirá aumentando en Andalucía), se eliminará la frontera entre España e Inglaterra, no solo física sino realmente, aunque nos quieran engañar con que “el Acuerdo salvaguarda las respectivas posiciones jurídicas de España y el Reino Unido en materia de soberanía y jurisdicción … preservando al mismo tiempo el Espacio Schengen, el Mercado Único de la UE y la Unión Aduanera”.

Se va a permitir el paso sin dificultad por la sentenciada Verja al suprimirse los controles del puesto fronterizo, que se trasladarán al puerto y al aeropuerto bajo autoridad inglesa, quien también controlará la base militar, y la ley y orden en la ciudad “llanita”. Para el Embajador Remacha “todo el espacio gibraltareño se convierte así, de hecho, en espacio español y en espacio europeo (supuestamente y excepto los límites de la base militar sajona, casi nada), con libre circulación de personas y mercancías … (pudiendo) ir libremente a cualquier punto del espacio Schengen de Europa todo ciudadano que se encuentre legalmente en Gibraltar. Y surgirá la pregunta del millón: ¿ dónde está la frontera?”. ¿Dónde y cómo ejercerá el control la Policía Española? ¿El 29 de febrero de los años bisiestos?

La auténtica cuadratura del círculo prometida por los mayores maestros trileros del Mundo. De risa si no fuera aterradoramente peligroso y vergonzoso.

¿Qué mensaje estamos enviando a un Marruecos que se está comiendo por los pies Canarias y las Plazas Africanas? … con la inestimable ayuda de Israel/Usa/Inglaterra/Francia.

José María Manrique (ÑTV España)

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 13/06/2025

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