Hace unos días vimos como una malnacida y miserable catalufa, con total impunidad y desprecio, rompía públicamente una fotografía de S.M. el Rey en el Salón de plenos del parlamento catalán, sin que nadie, o muy pocos, levantasen la voz exigiendo a la canalla catalufa que depusiese su actitud.
Durante años hemos soportado que todos estos miserables separatistas -catalufos, vascos, gallegos, etc.- ofendan, públicamente, los símbolos de la Patria o la imagen del Rey, sin que tales acciones tengan reproche legal alguno.
Y luego, son estos los que hablan del discurso del odio cuando algún buen español se cisca en Puigdemont, en la supuesta república catalufa, en toda la basura separatista, en los sociatas y en la madre que los trajo al mundo.
¿Qué sucedería si alguien del PP o Vox rompiese, en el Congreso, una foto del canalla Puigdemont, un delincuente fugado, o del adorado Luis Companys, un asesino en toda la extensión de la palabra? Se armaría la marimorena, poniendo lo del discurso del odio como bandera y toda la prensa canallesca y el gordo ese de Madrid, el de las gafotas, saldría a exigir que se ilegalizasen estos partidos.
Sin embargo, lo más grave de todo esto no es que una gentuza que no representa a nada ni a nadie, más allá de los cuantiosos beneficios obtenidos por una perversa ley electoral, protagonice estas viles acciones que, pese a la gravedad, no pasan de ser la bravata de los perdedores. Lo más grave es que toda esta basura es la que sostiene en el gobierno a la mayor de las basuras: los socialistas, quienes, a cambio de sus votos indignos, bajan los pantalones cuando así se lo exige toda esta colección de miserables, hipotecando España que, de seguir así, o le ponemos remedio o desaparecerá como Nación.
Prueba de lo que señalo y de la traición que los sociatas están perpetrando contra España, la tenemos en que, hoy mismo, el tal Illa, que espero que más pronto que tarde termine en el banquillo por los enjuagues de la “plandemia”, junto con su corrupto partido, se sumó al boicot al Rey solicitado por los demás catalufos separatistas. Una actitud vergonzosa, propia del partido al que representa, el peor enemigo de España de todos los tiempos, y de la siniestra personalidad de este individuo.
España, de la mano de los socialistas y de sus socios, tan corruptos como ellos, está comenzando a agonizar, a morir consecuencia de la traición de unos individuos que no merecen el calificativo de españoles, cuyo único objetivo es robar a manos llenas y perpetuarse en el poder.
En España agoniza la libertad. De poco sirve que nos digan que vivimos en un país democrático, en el que se reconocen todos los derechos a sus habitantes; un país en el que se permite la concurrencia a las urnas a todo tipo de partidos políticos, incluso los que llevan a en sus listas a terroristas con las manos manchadas de sangre; un país en el que, en teoría está permitido el libre movimiento de sus ciudadanos. ¿Qué más da? Todo eso es cara a la galería, ya que unos tipejos que no representan a nadie, con la connivencia de los sociatas, tienen secuestrado al Estado y sus Instituciones.
Altos Tribunales corruptos que siguen al pie de la letra los dictados del sátrapa mentiroso, dirimiendo lo que es o no constitucional en función de lo que les mandan desde la Moncloa; prensa vilmente comprada con el dinero de todos; medios de comunicación públicos que tan solo se hacen eco de aquello que le interesa al gobierno; Empresas de alto valor estratégico controladas por el poder; encuestas amañadas, pagadas con el dinero de todos, que alientan el ego del miserable que nos gobierna; Instituciones totalmente controladas por el poder político hasta el punto de resultar inoperantes, etc.
¿Quién puede dudar, en este escenario, que las próximas elecciones no van a ser amañadas como lo fueron aquellas de 1936? ¿Quién puede dudar de que el sátrapa de medio pelo no va a hacer lo imposible para, como buen dictador, perpetuarse en el poder?
Qué se puede esperar de individuos que se atreven a criticar la corrupción de los demás cuando ellos están podridos hasta las trancas. Toda la corrupción, venga de donde venga, tiene que ser perseguida, pero cómo es posible que los sociatas traten de dar lecciones a nadie, siendo ellos, desde siempre, los más corruptos de todos.
Toda esta gentuza socialista está campando a sus anchas y haciendo lo que les da la gana con total desprecio a las normas. Por poner un ejemplo. De nuevo ayer tuvimos que soportar que esa indigna, mediocre y miserable alcaldesa de La Coruña, izase en lugar de la bandera de Europa, en el balcón central del Ayuntamiento, la de la lgtbijk… Como sí tal bandera o lo que sea representase a todos los coruñeses. Vergonzoso e indignante, propio de una tipa que ni tan siquiera tiene el mínimo atisbo del concepto honor.
Por cierto, sigo esperando a que toda esa canalla comunistoide de salón, con la de los vestiditos al frente y esa otra de ojos de gata loca, salgan a la palestra para protestar por el homicidio frustrado protagonizado por ese malvado marroquí, entrado ilegalmente, que roció con gasolina y prendió fuego al cuerpo de una niña de 17 años, que se debate entre la vida y la muerte. Sois unas canallas miserables, igual que todos los que os sostienen en el poder.
También les preguntamos por qué no salen a los medios a exigir la ilegalización del partido representado por esa lerda que rompió la foto del Rey. Claro, eso no interesa, Para esta tropilla, eso es libertad de expresión, y lo de los otros, un delito de odio. Hay que ser miserables, por no decir otra cosa. Dais asco.
Eugenio Fernández Barallobre (ÑTV España)