El pueblo cubano sabe hablar un español culto, creativo sonoro y enfático porque ha leído mucho, ha imaginado más, ha sufrido lo indecible y ha recreado palabras hermosas con las que describe sus sentimientos.

Mi memoria arrastra recuerdos de las veces que estuve en La Habana con ocasión de una visita de Estado de Felipe González y otra del  Rey Juan Carlos, en unos años en los que Fidel Castro  pronunciaba discursos  interminables y recibía a la prensa española transmutándose en un seductor que se sabía admirado por los periodistas que nunca habían hablado con un cubano disidente o con sus huérfanos.

Hay palabras que son un acierto cuando se utilizan como metáfora, y no recuerdo ninguna expresión más acertada y redonda que el término “gusanera”  acuñado por Fidel Castro para referirse a los disidentes cubanos que huían de la isla poniendo su vida en un riesgo menor que el de permanecer bajo la dictadura

La expresión  me parece puro arte semántico porque describe el pensamiento de un dictador cruel , que no era un hombre inculto,  y desahogaba su desdén contra sus compatriotas disidentes con el símbolo de un animal que se arrastra.

Hoy en España y en el resto del mundo, el significado de gusanera ha cambiado de bando porque quienes reptan son unos privilegiados que han encontrado la felicidad en la indignidad, el servilismo, la adulación, la defensa de los que delinquen protegidos por la inmunidad y la aceptación de pasar a la historia como una generación que fue la basura del periodismo.

Ya le habría gustado a Fidel Castro tener a su servicio a periodistas como los de la opinión sincronizada  que trabajan para el Presidente del gobierno español, pero tanto el difunto cubano  nuestro Presidente en vacaciones  saben que hay fenómenos extraños que difícilmente se repiten.

Este ciclo traspasa nuestras fronteras, pero para no restarnos méritos habrá que reconocer que todavía no nos igualan.

Tenemos el pueblo que nos merecemos, los políticos que nos roban dinero y libertad y los ignorantes que festejan el ocaso de una historia que nunca imaginó que acabaría asi.

Diego Armario

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Última Actualización: 30/08/2025