No existe una bondad o una dignidad colectica, ni en España ni en Venezuela, ni en Estados Unidos, ni en Israel, ni en ningún otro lugar del mundo. Hay nobles, con o sin alcurnia, y mediocres que desconocen lo que es la dignidad, y esa fotografía forma parte del reportaje de ficción que nos cuentan los políticos y los periodistas al servicio de las dictaduras.
Los viejos del lugar recordarán una frase que utilizaban algunos dirigentes del régimen cuando hablaban del “noble pueblo español” y lo hacían con la misma falta de rigor que en la actualidad, porque ese valor no se transmite, se aprende.
¿Es demócrata Donald Trump? ¿Lo es Zelenski? ¿Víctor Orban? ¿ Lo es Sánchez?
Podría ampliar el abanico de dirigentes que están bajo sospecha de comportarse como autócratas y la conclusión es que este mundo, supuestamente civilizado, está siendo gobernado por políticos que no creen en la democracia, que modifican leyes para debilitar los derechos de los ciudadanos, que se protegen de los jueces para delinquir sin que les molesten y que ante un golpe de estado como el protagonizado por Nicolás maduro en Venezuela se callan como hijos de barraganas.
España es el único país que tiene como comisionista de Nicolás Maduro y sus negocios a un ex Presidente de gobierno, avalado por el colega de La Moncloa. Los dictadores disfrazados de socialdemócratas o liberales mandan hoy en el mundo
La tradición dice que la mujer del Cesar además de ser honrada debe parecerlo, pero la única mujer honrada que a estas alturas se me ocurre mencionar se llama Corina Machado, una valiente que está siendo por la chusma política más mediocre y sin principios de los últimos decenios.
Esta es la maldición de nuestro tiempo y, ¡vive Dios! que ojalá ardan en el infierno antes y después de que mueran.
Diego Armario