Manual práctico para no hablar con tu cuñado ahora que vienen las reuniones familiares navideñas.
Dicen las encuestas —esas que solo se creen cuando convienen— que el 68% de los españoles ha tenido problemas familiares o con amigos por culpa de la política. Vamos, que en España ya no se discute por la herencia, el fútbol o si la tortilla lleva cebolla: ahora el campo de batalla es la sobremesa del domingo.
Curioso, porque justo lo contrario fue lo que se consiguió en 1978, cuando la Constitución logró algo casi milagroso, que españoles de ideas muy distintas decidieran convivir sin arrancarse la yugular. Pero claro, aquello no daba votos a largo plazo. Y entonces llegó Zapatero, el visionario, el hombre que descubrió que remover el pasado no solo abre heridas… también abre urnas y enriquece su fortuna. La memoria histórica se convirtió en un filón electoral y, como todo buen filón, había que explotarlo.
Años después, Sánchez no solo heredó la fórmula, sino que la llevó a máxima potencia. Resultado: unos cinco millones de españoles que ya no se hablan. Familias divididas, grupos de WhatsApp silenciados y cenas navideñas donde la política es el tema prohibido, justo entre la religión y el ex que nunca superaste.
Pero tranquilidad. No hay que alarmarse. Siempre hay una cortina de humo para los más despistados: un bono transporte por aquí, una ayuda puntual por allá… eso sí, pagado con los impuestos salvajes que sufrimos todos. Y mientras tanto, el presidente saca pecho con que si suben las pensiones, que si suben los sueldos. Aplausos. Ovación. Foto oficial.
¿Y el IPC? ¿Y la pérdida real de poder adquisitivo? Silencio. Eso no sale en el folleto.
“Mira la bolita”, dice el trilero. “Ahora te la escondo. ¿Dónde está la bolita?”.
Spoiler: no está en tu bolsillo.
Porque aquí los únicos que no pierden nunca son los mismos de siempre: los políticos, los enchufados y los socios agradecidos del poder. El resto, mientras tanto, seguimos discutiendo con el primo, evitando al cuñado y fingiendo que no pasa nada… mientras nos exprimen con una sonrisa institucional.
Eso sí, polarizados. Muy polarizados. Pero bien entretenidos.

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Humanidad,

Última Actualización: 17/12/2025

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