La estrategia de minimizar no ha funcionado. El gobierno habló primero de “fallos puntuales” en las pulseras de maltratadores para apelar a una “pequeña investigación” tras estallar el escándalo.

La realidad es que “los incidentes fueron recurrentes” y que las víctimas “se sintieron desprotegidas”, según denunciaron los jueces, las audiencias provinciales y el mismo CGPJ por escrito hace cuatro meses.

La que firmó el nuevo contrato, la famosa Ángela Rodríguez Pam, guarda silencio. Irene Montero, su jefa, la que tomó la decisión poco antes de abandonar el ministerio, solo habla de Palestina. Y su sucesora, Ana Redondo, trata de que escampe la tormenta minimizando el impacto.

Veamos. ¿Montero tomó la decisión por ahorro de costes, por repugnancia hacia un proveedor israelí o por cuestiones inconfesables? Redondo calló para evitar el escándalo o porque compartía la decisión.

Llamativo que desde el sector PSOE del gobierno no se haya responsabilizado todavía al sector Podemos. Quizás porque la decisión fue colegiada. O tal vez porque Sánchez fue informado del cambio y de los eventuales problemas y no puso veto alguno.

Lo que ahora se impone es la soberbia moralSostenella y no enmendalla. La misma Redondo habla de “bulos y mentiras” pero la realidad es que las advertencias de “disfunciones” se sucedían, que las nuevas pulseras tardan tres días en ser reparadas y son ‘de quita y pón’ y que los testimonios de las mujeres relatando el sentimiento de miedo y desprotección son aterradores.

El ministerio de Igualdad, dotado de 500 millones de euros no ha sido capaz de proteger a las mujeres. El ‘gobierno más feminista de la historia’ ha permitido excarcelar anticipadamente a más de 1000 violadores y pederastas y ha dejado a los pies de los caballos a miles de mujeres vítimas del maltrato. El escándalo de las pulseras es el ‘sí es sí’ 2.0.

¿Mala gestión?, ¿incapacidad? Cuando la ideología se impone a la realidad ocurren las desgracias. Cuando el buenismo prima sobre la justicia las advertencias sobran; cuando el sentimiento anti israelí es más importante que la defensa de las mujeres en situación vulnerable el resultado es mayor vulnerabilidad. Cuando quien te tiene que proteger tiene otras prioridades, el resultado es la desprotección.

Y nadie pide perdón. La izquierda es así de soberbia. Se llaman feministas pero consumen prostitución….

Luis Losada Pescador (Actuall.com)

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 23/09/2025

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