Casi todo lo que tiene que ver con los Reyes suena a mágico, fantástico, litúrgico y esdrújulo. Reyes son hasta los Papas de Roma, y si alguien lo duda que eche un vistazo a la liturgia funeral de Joseph Ratzinger donde acudieron miles de fieles, cientos de curiosos, y hasta delegaciones de países ateos porque en el ámbito de la estructura jerárquica consolidada como es el Vaticano existe un sobre entendido que hermana a todos los que tienen poder en la tierra.
La historia y la tradición marcan que el poder se hereda por lazos de sangre – mismo ADN – entre los paganos , mientras que la elección de un Pontífice es el único acto democrático que existe en la Iglesia católica porque pueden elegir a cualquier hombre bautizado.
Para los que somos plebeyos un día como hoy cualquiera puede sentirse Rey y disfrazarse y es así porque los hasta los impostores descansan y los que no son profesionales del engaño se ponen una barba blanca aunque sean antimonárquicos: tienen derecho a jugar a ser Reyes un día al año.
Pienso que la figura de los reyes es una antigualla, pero desde un punto de vista de estructura de poder hay numerosos países civilizados y democráticos que sostienen en sus constituciones esa figura moderadora, de carácter representativo y sin el poder político que le corresponde en exclusiva a los gobiernos de la nación.
El sentimiento antimonárquico en España tiene que ver con el ADN bipolar de las gentes de nuestro país que arrastramos un contenedor con muchas toneladas de malos recuerdos, prejuicios, fobias, escasas lecturas, sectarismo e intolerancia desde un lado y desde el otro de la sociedad.
Nos gustan los gobernantes con escasos estudios, parca sensibilidad, más ideología que ideas, polemistas obsesivos, sordos ante la necesidad de oír y comprender algo distinto a la consigna de su correspondiente tribu, y despreciamos a quien su obligación es mantener un equilibrio moderador y de consenso.
Desde que falleció la Reina Isabel de Inglaterra a la que lloraron los republicanos británicos a pesar de que tenía una familia con muertos en el armario, ya no hay quien entienda a los purpurados y menos a los que van en carroza.
Feliz día de Reyes.
Diego Armario