Tuve la oportunidad de hablar en privado con él en varias ocasiones y preguntarle sobre asuntos de su competencia en varios almuerzos a los que le invitamos en el grupo Crónica y me pareció un personaje importante, valiente y comprometido con su condición de juez, que en aquellos años se jugaba la vida porque perseguía judicialmente a los criminales de ETA.

Si aceptara volver a reunirse conmigo en una conversación off the record ( una charla confidencial en la que no se cita la fuente informativa) me encantaría poder escribir la historia de un hombre que, contra todo pronóstico, decidió poner en riesgo su honor cuando era uno de los personajes más admirados por la opinión pública en España. Pero hay algo en esta historia que no acabo de entender.

Marlaska tenía todas las papeletas a su favor para convertirse en el mejor ministro del Interior de la historia más reciente de España porque su experiencia como juez le situaba en el contexto ideal al mando de la policía, la Guardia Civil y los Servicios de inteligencia contra el crimen organizado.

Me he preguntado muchas veces qué es lo que le ha llevado a convertirse en uno de los peores ministros del gobierno – si no el peor – porque “su tropa” está maltratada, mal dotada, despreciada, sin suficientes medios frente al narco tráfico y sin respeto por los agentes que mueren a tiros a cuyos funerales nunca va a presentar sus respetos a los familiares. ¿Alguien sabe por qué?

No creo que Grande Marlaska se haya transformado, por generación espontánea en un desalmado sin conciencia, y tampoco me parecería justo que se le echara la culpa de su indigno comportamiento a la maldad intrínseca de quien lo nombró ministro.

Todos tenemos una cara oculta, pero la de la luna es cien mil veces mejor que la nuestra y, si fuera posible conocer a priori al delincuente que algunos llevan dentro, sería posible elegir mejor a nuestros gobernantes.

El día 7 de julio del año 2017 esribi un articulo titulado “Pequeño Marlasca” en el que decía que el ministro del Interior del gobierno de Sánchez “ha pasado de ser un referente moral como juez a un juguete roto desde que se contaminó del sectarismo que se inhala en la Moncloa”.

Diego Armario

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Política,

Última Actualización: 11/05/2026

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