Arturo Pérez Reverte domina la ficción y se lo piensa un rato cuando habla de la realidad. Leerle es un placer y escucharle un ejercicio de atención en el que no hay que perder el hilo de las pausas que hace cuando construye un relato extraordinariamente convincente de la España que empieza a no reconocerse a sí misma.

Ayer toreó en El Hormiguero para hablar de su última novela, “Misión en París” en la que recupera al Capitán Alatriste, pero el plato fuerte vendría después cuando respondió a las preguntas del presentador Pablo Motos y hablaron de la situación política de España.

Arturo jugaba en casa con un púbico afín, pero no le habría importado que hubiese división de opiniones, porque al ex reportero de guerra, académico de la Lengua, escritor y patrón de yate, lo que digan los demás en su contra “le saluda” , como diría un disléxico.

Habló del tonto y del malo, y del resto de los políticos, sin que sus palabras destilaran odio hacia ninguno, aunque sí desprecio. Mostró su rabia contra el gobierno de Israel y sus horribles excesos contra la población civil en Gaza, y predijo tiempos tenebrosos, sin exagerar pero no dio una puntada sin hilo.

Le conozco hace muchos años y recuerdo cuando en una cumbre de Trevi que se celebró en Atenas  hizo una crónica de impacto, más imaginativa que real, porque su condición de inventor de historias le podía … y  no ha cambiado, pero no quiero irme por las ramas en esta crónica

A otros autores les cuesta hablar de lo que pasa en este país, tal vez porque no tienen la proyección mediática del cartagenero o quizás porque prefieren no meterse en líos, porque la vida del artista es muy dura si depende del favor del público o de las subvenciones del poder.

En estos tiempos de adhesión inquebrantable al líder demacrado no todo el mundo se atreve a criticar sus actos y ausencias, quizás por miedo, por necesidad o por conveniencia, y por eso no me olvido de  “ el mundo de la cultura” donde tienen cabida gente de oficios varios  que necesitan subirse a un colectivo, en su acepción latino americana, y viajar hacia la corrección política  que es el vomitorio de los que jamás serán rebeldes.

Diego Armario

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Humanidad,

Última Actualización: 05/09/2025

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