Nos tienen entretenidos con las dudas sobre si  Donald Trump detiene y encarcela a Nicolás Maduro y al cartel de los soles, si Vladimir Putin acabará desvelando que su apellido se corresponde con su ideología, si los dirigentes de la Unión Europea son unos delincuentes de guante blanco y ropa interior mojada, o  si  el rictus de mirada perdida de algunos personajes  públicos de nuestro país tiene que ver  con el polvo que se meten entre pecho y espalda.

Después de algunos cientos de artículos escribiendo sobre lo que inquieta a mi alma he llegado a la conclusión de que no merece la pena tropezar más veces con la misma piedra, porque resulta muy cansino dedicarle tiempo y espacio a la célula cancerígena de nuestra democracia en la que sus enfermos celebran la velocidad con la que se van contagiando.

En España se ha producido un fenómeno cultural y sociológico de éxito que ha consistido en bajar el listón de exigencia intelectual, moral y de respeto a la Constitución para que en ese proyecto tengan cabida el mayor número de aprovechados e indocumentados, de tal manera que, si en Venezuela ha sido posible el chavismo sin Chaves, en España – salvando las distancias a favor del Comandante –  se está produciendo el mismo fenómeno… con un líder mediocre hasta las trancas.

La rapidez con que están consiguiendo convertir en una experiencia de éxito la banalización nuestras libertades y derechos convierte en papel mojado y en una opereta parlamentaria la labor de una oposición mediocre, y a veces cómplice porque…  si  en el gobierno manca fineza en la oposición  “Non ci sono palle”

Resulta aburrido, patético y hortera en estos momentos  dedicarle una sola línea más a un pobre hombre que está perdiendo la salud y algunos de los suyos ya le dan por amortizado,  o a su mentor que solo pierde dinero y posesiones en Venezuela.

El listón  de esperanza está en la dignidad personal y en el compromiso profesional de los únicos periodistas, mujeres y hombres, que mantienen el respeto a su trabajo, frente al espectáculo vergonzoso del suicidio moral colectivo de los que se han aliado en torno a la prensa gubernamental y actúan como activistas repitiendo las consignas que les ordena el gobierno a cambio de ayudas económicas y sustanciosos contratos.

Las metáforas en este caso me llevan a recordar una anécdota de Don Santiago Bernabeu que coincidió en un vuelo de Alicante a Madrid con unas periodistas de Televisión. Se cuenta que el viejo Presidente del Real Madrid les comentó : “Me han dicho que eso es una casa de putas”, y una de ellas en broma le respondió : “Eso era antes, ahora estamos sus hijas

Diego Armario

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 27/08/2025

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