«Ponerse como el Quico» siempre tuvo un punto de inocencia, aquel individuo que, en una fiesta, descubría una mesa llena de dulces y decidía que aquello no era un cumpleaños, sino una operación de abastecimiento para el invierno.
Yo recuerdo a un amigo de juventud que se puso como el Quico con los polvorones navideños. Tanto, que entre risas y métodos de persuasión que hoy seguramente serían considerados tortura psicológica, le obligábamos a decir «Pamplona» con la boca llena. Era otra época.
Pero parece que los tiempos cambian… y las mesas también.
Porque mientras unos se atragantan con polvorones, otros parecen haberse puesto como el Quico con 53 millones de euros de dinero público.
El caso Plus Ultra vuelve al menú judicial y su expresidente, Julio Martínez Sola, declara ante el juez Calama después de haber señalado la presunta intervención de José Luis Rodríguez Zapatero en las gestiones del rescate.
Y lo curioso es que, según la investigación, días antes de hacerse efectivo aquel rescate hubo celebración con ostras y champán. Porque cuando el dinero es público, al parecer, hasta el marisco parece saber mejor, qu se lo pregunten a los sindicatos…
Pero la digestión europea tampoco anda demasiado fina.
En Sajonia-Anhalt, la AfD ha conseguido un espectacular 43,8 %, quedándose a solo tres escaños de la mayoría absoluta. Y, como suele ocurrir cuando el ciudadano vota algo que no gusta al establishment, comienza el diagnóstico, ultraderecha, populismo, radicalización…
Quizá convendría añadir una palabra mucho más incómoda como es la reflexión.
Porque cuando millones de europeos votan preocupados por la inmigración, la seguridad, el empleo o el futuro, quizá no sea suficiente con llamarles ignorantes, racistas o extremistas. Tal vez habría que preguntarse por qué están enfadados.
Al final, entre ostras, champán y urnas, Europa parece tener un problema de digestión.
Unos se ponen como el Quico con el dinero de todos y otros, hartos de pagar la cuenta, empiezan a mirar quién tiene la factura.
Y lo peor es que todavía habrá quien, con la boca llena, pretenda decir: ¡Pamplona!.
Salva Cerezo

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Humanidad,

Última Actualización: 08/09/2026

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