Apelar al sabotaje es el último recurso del populista; es de primero de comunismo. Lo hizo el venezolano Chavez con sus apagones. Miente, que algo queda…
Lo que pasa es que la mentira es demasiado burda. Y tiene las patas muy cortas. ¿O ya no importa la verdad?
El gobierno estuvo todo el martes insistiendo en que el robo de material tenía un valor económico escaso. Quinientos euros, cuantificó Patxi López. O sea, sabotaje. Pero este miércoles la Guardia Civil descarta esa hipótesis. Pinchazo. ¿O también la Guardia Civil sabotea al gobierno como sostiene Ábalos?
Más. En la rueda de prensa del Consejo de Ministros, la ministra portavoz, Pilar Alegría, seguía manteniendo la hipótesis de ciberataque, aunque la misma Red Eléctrica y el CNI lo hayan descartado. Da igual, “buscad debajo de las piedras”, fue la orden recibida de Moncloa. Bananero.
Y hoy sabemos por El Mundo que el 22 de abril, entre las 19:01 y las 19:02 Red Eléctrica registró seis fallos críticos. Es decir, el gestor de la infraestructura eléctrica era plenamente consciente de las contingencias y del riesgo de apagón y prefirió seguir jugando a la ruleta rusa por cuestiones puramente ideológicas.
Y para eso no hacen falta seis meses de investigación que se ha dado la ministra Aagesen. Lo que pretenden es espaciar la crisis y confiar en el olvido. Y quizás encontrar bajo las piedras un detonante que les permita justificar su incompetencia. Pero esa ya no hay manera de esconderla en ninguna parte; es demasiado evidente.
Es lo que pasa cuando un ministro como Puente dedica sus esfuerzos a debatir en twitter y atacar a quien le discute en lugar de gestionar algo tan complejo como las infraestructuras ferroviarias, puertos, aeropuertos y carreteras. Cuando la propaganda se prioriza sobre la gestión el caos está asegurado. Salvo que tu ministerio sea pancartero como Igualdad o Consumo o ahora Sanidad. Ministerios sin cartera…
Para rematar el círculo del bolivarianismo, la consulta de Sánchez de la opa del BBVA sobre el Sabadell. Si el organismo que debe de examinar el posible impacto sobre la Competencia con criterios técnicos ha dado el visto bueno, ¿a cuento de qué la consulta? Es demasiado evidente que se trata de un traje para justificar su negativa que exige Puigdemont sin asumir la autoría. En el sector financiero lo califican de “populismo barato” y de “intervencionismo lamentable”. Voilá.
Llamativa la reacción del PP. En un principio no quiso desautorizar la consulta porque comparte el criterio de Junts de vetar la operación. Pero ahora censura las formas. Feijóo dice que prefiere que haya más competencia, o sea, que no haya OPA. Pero añade que el gobierno debe asumir sus propias responsabilidades. O sea, que se retrate…
Luis Losada Pescador (Actuall.com)