Compara una sentencia firme de la sala de lo Penal del Supremo con una mera sospecha de parte
La mejor defensa es un ataque. Y Sánchez lo sabe muy bien. Está acorralado porque su mano derecha acaba de ser condenado por el Supremo a 24 años a la sombra y Leire Diez y Santos Cerdán barajan la posibilidad de colaborar con la justicia. Así que saldrá a defenderse atacando.
El argumentario ya lo adelantó este martes el ‘soso’ de Oscar López desde la mesa de Consejo de Ministros: “Hay que combatir la corrupción venga de donde venga; se llame Ábalos o Ayuso. Pero no comparemos porque no es lo mismo el PSOE que actuó desde el primer instante que el PP que sigue sin tomar decisiones”. Voilá.
Primera estación: cortafuegos con Ábalos. Me confundí al elegirle, desde el punto de vista personal es un desconocido. Si es un corrupto, que pague por sus hechos.
Segunda estación: distancias. El PSOE actuó desde el primer momento, desde la primera información, expulsándole del partido.
Es verdad que el cese de Ábalos fue radical en un primer momento. “No tengo a naaadie”, dijo el ex ministro y ex secretario general. Pero luego sí tuvo a alguien: tuvo abogado y promesa de apoyo a cambio de su silencio. Y el tío de las sobrinas, se lo creyó…
¿Sánchez no conocía a Ábalos? La relación era de complicidad. Planificaron juntos las primarias, donde comenzó la organización criminal según la sentencia. Diseñaron ese kiosko llamado presuntuosamente ‘bancal de rosas’ para financiar su periplo; presuntamente con dinero del suegro de las saunas.
Y tras lograr tumbar al PP en una moción de censura en la que Ábalos fue el portavoz, le nombró secretario general y titular de la cartera con mayor presupuesto. “No me des, pero ponme donde hay”.
No sólo eso sino que tras expulsarle del partido y del gobierno le volvió a meter en listas. ¿Para aforarle ante eventuales contingencias?, ¿para qué si no es eso?
Y lo más destacable: el ataque a Ayuso. Afirma su corrupción como si fuera un hecho cuando es una mera sospecha de parte. Miente que algo queda. Recoge indicios de aquí y de allá para ‘vender’ un relato de corrupción que no existe. Sí existe un informe de la UCO sobre su novio. Pero no hay sentencia y por tanto hay presunción de inocencia. Y además, su novio no es ella. ¿O si? En tal caso, ¿Sánchez es Begoña?
Lo que es evidente es que Sánchez se va a atrincherar pase lo que pase. Porque la moción de confianza o las elecciones que le piden Felipe y Page son garantía de banquillo y probable condena. “¡Quieres echarnos contra las urnas!”, dicen en Moncloa. ‘Su sanchidad’ necesita protegerse desde el gobierno. Y por eso es tan peligroso: retorcerá todo lo que tenga que retorcer.
Luis Losada Pescador (Actuall.com)