En España, “tirar la casa por la ventana” siempre fue una expresión alegre para bodas, cumpleaños, algún premio de la lotería… Pero claro, cuando quien tira la casa es Pedro Sánchez, la cosa cambia, no hablamos de serpentinas ni confeti, sino de la democracia hipotecada hasta el 2060 (y con intereses variables).
El caso es sencillo, el presidente ha decidido que Junts son los nuevos arquitectos de Moncloa. Si piden un ático con vistas, se les construye. Si exigen que se derribe el salón de la Justicia, se hace un hueco. Todo con tal de aprobar la célebre “Ley Bolaños”, un invento que no busca precisamente “igualdad ante la ley”, sino más bien igualdad de oportunidades para escapar de ella.
Junts, lejos de ser invitados de piedra, han descubierto que tienen en sus manos el catálogo IKEA de la política española: “¿Quiere usted blindar al PSOE de casos de corrupción? Perfecto, pero nos llevamos también la sección de tribunales a la catalana, con opción de autogobierno judicial y montaje en casa”.
El resultado es un mercadillo ibérico digno de la Cuesta de Enero: Sánchez regala el menaje completo, Junts pide el sofá y, de paso, las llaves del piso. Y mientras tanto, los jueces, que supuestamente deben ser los caseros de la legalidad, ven cómo su contrato de arrendamiento lo negocian dos inquilinos que nunca pagaron la fianza.
Así que sí, Sánchez ha decidido tirar la casa por la ventana…
La única diferencia es que no es su casa, sino la de todos los españoles. Y cuando llegue la factura del seguro, nos la colgarán en la nevera junto a la lista de la compra.
Salva Cerezo

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Última Actualización: 08/09/2025

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