Parece que en el mundo de la política internacional, cuando el río suena, no es agua lo que lleva, sino aranceles. Y menos mal que ahí estaba nuestra Úrsula von der Leyen, que con su cara de “esto lo arreglo yo” ha conseguido rebajar el 30% de aranceles de Trump al 15%. Un 15% que, comparado con la espada de Damocles que se cernía sobre los productos españoles, suena hasta a rebaja de supermercado.
Porque si hubiera dependido de Pedro Sánchez, nuestro intrépido presidente de la foto y la pose, ya estaríamos comiéndonos el aceite de oliva a cucharadas en casa porque fuera no lo querría ni el tato.
Recordemos que sus enfrentamientos diplomáticos con el ejecutivo estadounidense han sido de esos que hacen historia, a base de gestos, declaraciones altivas y sonrisas enlatadas. La estrategia perfecta para que te suban los aranceles al 50%, pero mira tú por dónde, la buena de Úrsula ha venido a ponerle el cojín salvador bajo el trasero.
Ahora bien, la gran pregunta es: ¿hoy, en el resumen del curso político, veremos a Sánchez sacando pecho por este “logro” que no es suyo? ¿Acaso dudáis de ello? Lo veremos ponerse la medalla, sin presupuestos presentados, sin medidas claras, pero con el poder mágico del “yo pasaba por aquí y esto ha sido gracias a mi carisma”.
Porque si algo le gusta a nuestro presidente es una buena foto con gesto épico, brazos abiertos, mirada al horizonte, como si en vez de haber esquivado un golpe que venía de Washington, hubiera firmado los Pactos de la Moncloa… pero con Biden.
Así que, queridos españoles, brindemos mañana con nuestro vino (ese que, por ahora, todavía podemos exportar) porque Úrsula ha salvado el trasero a Sánchez. Y a ver si la próxima vez que se meta en líos internacionales, en vez de buscar pelea con Trump, empieza enviándole una cesta de Navidad. Eso sí, con factura europea, para que la pague Bruselas.
Salva Cerezo

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Última Actualización: 28/07/2025

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