Señores y señoras y amigos todos, yo ya no sé si lo he soñado durmiendo o lo he soñado despierto, pero en mi cabeza ronda ya que tal como están el PSOE y el PP, los dos Partidos, no tendrán más opción que refundirse y elegir nuevas cabezas.
Está claro que el PSOE con Pedro Sánchez al frente no volverá a ganar unas elecciones (aunque nunca las ganó, que otra cosa es ganar el Gobierno) y está claro que don Alberto Núñez Feijóo, con sus garrafales errores desde que se hizo con la presidencia del PP de Génova (el último ofrecer un pacto con Puigdemont, Otegi y la ralea independentista) ya no tiene tampoco nada que hacer.
Por tanto, y rebuscando en los desiertos de Ferraz y de Génova, no tendrán más remedio, si no quieren desaparecer ambos Partidos, que amarrarse y amarrar a las dos únicas figuras que, como está demostrado, tienen suficiente carisma. Y es más, y las urnas lo están demostrando, que ambos tienen el beneplácito no solo de los más contundentes de la Derecha como la moderación del Centro y además los simpatizantes y posibles votantes.
Y también está claro que ambos son gente seria, que cuando tienen que decir algo lo dicen sin tapujos y sin doble cara y en los que se puede confiar. Tú votas a Isabel Díaz Ayuso y sabes lo que votas y tú votas a Santiago Abascal y sabes lo que votas.
Pero si votas a Pedro Sánchez o a Núñez Feijóo no sabes dónde va a ir al final tu voto. Puedes votar a Sánchez y acabar llevando bocadillos a la cárcel. Puedes votar a Núñez Feijóo y al día siguiente sentarte a tomar un café con Puigdemont y Otegi.
Así que, yo lo tengo claro y esa sería mi tarjeta electoral. Porque, desgraciadamente para el PSOE, en las filas socialistas no hay, de momento, ningún Felipe González ni Alfonso Guerra y sólo apuntaba maneras antes de estropearlo el tal Lobato que acaba de decir algo que muy pocos políticos han dicho en los últimos tiempos: “El PSOE ha sido siempre una organización abierta, que se alimentaba del debate entre todos. Un PSOE en el que no se ataca o se denosta al que no coincide con la opinión de la dirección del partido.”
Y en cuanto al PP que no me hablen del andaluz Moreno, porque el hoy triunfante está consiguiendo en las encuestas una Mayoría Absoluta en unas elecciones gracias a que está callando el pacto secreto que tiene con la LGTBI (y sus 3 millones de votos) con el que pudo vencer a la simpar y gran dialéctica Macarena Olona.
¡Ay, pero en esta España que estamos viviendo, está claro, no queda espacio para los sueños, ya que todos los espacios lo ocupan la corrupción y las corruptelas!
Julio Merino (ÑTV España)