Defender la alegría como una trinchera,
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables,
de las ausencias transitorias
y las definitivas.

Defender la alegría como un principio,
defenderla del pasmo y las pesadillas,
de los neutrales y de los neutrones,
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos.

Defender la alegría como una bandera,
defenderla del rayo y la melancolía,
de los ingenuos y de los canallas.

Mario Benedetti

Feliz Sábado y mucho ánimo.

Categorizado en:

Humanidad,

Última Actualización: 13/06/2024

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