Defender la alegría como una trinchera,
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables,
de las ausencias transitorias
y las definitivas.
Defender la alegría como un principio,
defenderla del pasmo y las pesadillas,
de los neutrales y de los neutrones,
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos.
Defender la alegría como una bandera,
defenderla del rayo y la melancolía,
de los ingenuos y de los canallas.
Mario Benedetti
Feliz Sábado y mucho ánimo.