La identidad de los pueblos, está basada y fundamentada en su historia. Indiscutible, ¿no?
Cierto es que la historia no para y se modifica continuamente, pero como cualquier individuo recuerda a sus padres, su ciudad natal, su colegio o sus amigos, las sociedades deberían recordar de donde proceden y cual es su herencia cultural.

Cierto también es que existen apátridas e incluso lotófagos, pero para que sobreviva una sociedad como tal, debe mantener los cimientos que la conformaron y sobre todo, los fundamentos en los que se sustenta. Sin recuerdo, no hay verdad. Sin verdad, no hay futuro.

También está Pol pot, claro. Que en 4 años, hizo desaparecer a 1/3 parte de los camboyanos e impuso un olvido total de la historia de ese hermoso país asiático. O Stalin, que tampoco le gustaba nada la herencia cristiana de Rusia e impuso su sistema, enviando al otro mundo a cerca de 20 millones de rusos tradicionalistas. Parece que a Mao Tse Tung, le gusta la idea y así mismo hizo desaparecer incluso a los que llevaban gafas, porque implicaba que tenían el vicio de leer y por ende, eran un peligro.

Esos intentos por borrar la historia, han ocurrido desde siempre. Cierto es, pero no menos cierto que es una aberración y un crimen hacia toda la humanidad.

La biblioteca de Alejandría la terminaron reduciendo a cenizas, igual que la de Nínive.
Los Buddhas de Bamiyan (Afganistan) molestaban tanto a los talibanes que los destruyeron a cañonazos. ¿Porque? Por lo mismo. Querían hacer desaparecer la historia.

Los mismos, norteamericanos – los del orden mundial y esas cosas – , saquearon Irak, robando más de 15,000 artefactos y obras de arte arcaicas de la civilización persa e incluso anteriores.

El «British museum» es un claro exponente del pillaje sistemático que ha tenido lugar mayoritariamente por los anglosajones.

Hay interesados en confundir y engañar, no cabe duda. Ciertos políticos actuales intentan – con bastante éxito – hacer lo mismo en estos días del Kali yuga.

¿Acaso no es importante la verdad?
O  es como Felipe González – el nacionalizado dominicano que cobra 2 millones de euros al año –  afirma: «La verdad – en democracia – es lo que la gente cree que es verdad”.

Algunos nos negamos a los prejuicios y a los dogmas y buscamos la verdad sea del color que sea e implique lo que implique.

¿Y tú? ¿Estás dispuesto a buscar la verdad o prefieres obtener únicamente las versiones que te van mejor o convengan a tu ideología?

Lo dejo a tu conciencia e inteligencia; si es que eres de los que aun la mantiene.

Patxi Balagna Ciganda (ÑTV España)

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 13/06/2024

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