Hay preguntas universales que han atormentado a la humanidad desde tiempos remotos:
—¿Qué vino antes, el huevo o la gallina?
—¿Por qué las tostadas siempre caen por el lado de la mantequilla?
—¿Para cuándo Sánchez?
Porque sí, en este país ya no preguntamos por la lluvia, por las pensiones ni por el precio del pan. No, no. Aquí la pregunta existencial, la que aparece en las reuniones familiares, en los bares, en los colegios y hasta en las salas de espera del dentista es: “¿Y Sánchez, para cuándo piensa dejar de coleccionar instituciones como cromos?”
El álbum lo tiene completo.
El Fiscal General (con estampita dorada) que ha perdido un juicio por ganar un relato, un ministro en el Banco de España para que suene más moderno, otro en el Constitucional para que no se diga, amigos estratégicamente situados en el CIS, Correos, SEPI, Telefónica… Y así hasta que no quede organismo sin su toque personal. Algunos dicen que es infiltración; otros, que simplemente tiene vocación de decorador institucional. Cuestión de gustos.
Mientras tanto, ahí le tenemos: gobernando de espaldas a todo.
—De espaldas al parlamento, que ya total, para qué molestarse.
—De espaldas a los presupuestos, que al fin y al cabo las matemáticas nunca han sido su fuerte.
—De espaldas a la Constitución, ese libro pesado que nadie quiere leer en verano.
—De espaldas a la moción de confianza, que siempre interrumpe.
Pero eso sí, de frente, muy de frente, a Álvaro y a la pentaimputada, porque la coherencia es importante, si se mira a alguien, que sea a quien más problemas te puede traer.
Y luego está el capítulo familiar. Porque claro, este Gobierno no solo es transversal, también es intergeneracional. La mujer, el hermano… todo queda en casa. Algunos pueblos pequeños funcionan así. Lo que pasa es que aquí hablamos de La Moncloa, no de la Junta Vecinal de Villaconejos de Arriba.
Pero no desesperemos. La historia nos enseña que todo ciclo tiene un final.
– El Imperio Romano cayó.
– La URSS se desintegró.
– Hasta el bipartidismo español tuvo sus turbulencias.
Así que… Sánchez, para cuándo, es cuestión de tiempo.
Tiempo… o de que algún día, por despiste, gire la cabeza y descubra que lleva meses gobernando de espaldas. A veces pasan cosas y no siempre le salvará el francomodin.
Salva Cerezo

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Última Actualización: 22/11/2025

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