Irene Montero es calificada como genocida y el mundo se entera de que la marquesa de Galapagar está para frenopático pero con influencia política. Fulgurante carrera de una arribista mediocre y sin decencia.

Así, esta trepadora que se enriquece sembrando cizaña junto al sinvergüenza Pablo Iglesias, endurece posiciones con un discurso hostil que Elon Musk ha calificado de genocida. El mundo ya sabe de esta ponzoña vallecana con ínfula de marqueses.

Parásitos. Se radicalizan sin disimulos las inmundicias de esta canalla votada por gentuza que aspira a vivir del sacrificio de los hacendosos ciudadanos, acribillados a impuestos en tanto están expuestos a la tragedia aprovechada con fines homicidas para diezmar a la población española. Parásitos incondicionales, vagos y maleantes.

La teoría del reemplazo es una satánica realidad inaugurada con el asesinato masivo de decenas de miles de personas por protocolo de sedación durante la plandemia: la carta de presentación del demonio que secuestra España, compilando todos los delitos que incluyen asegurarse impunidad contra la Justicia.

Politizar el dolor ha sido la repulsiva premisa continuada con la apertura de puertas de presas para arrasar Valencia y culminada hasta ahora con la matanza ferroviaria por corrupción. El reemplazo se está practicando desde hace casi 8 años.

Saquean, viven del cuento y aspiran a no descabalgarse del poder anulando la identidad del español en su histórico país.

La bocaza de Irene Montero es ya universal y la fetidez asociada con La Moncloa apesta en una Europa que pide el exterminio político de Sánchez: la apremiante exigencia para acabar con los males de España.

Ignacio Fernández Candela (ÑTV España)

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 06/02/2026

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