El gobierno se ha inventado un foro contra el odio. Se cree el ladrón que todos son de su condición…
Ocurre lo mismo que con la famosa ‘máquina del fango’. ¿Y tú me lo dices? El fango eres tu. La gran fábrica de ‘fake news’ es la Moncloa. Y la gran fuente de odio es la presidencia del gobierno.
La muestra es que ha escogido como icono a Sara Santaolalla, una opinadora/activista de perfil agresivo/insultador. Exactamente lo contrario de la cohesión social, la tolerancia y el fomento de la convivencia. La garantía de la construcción de un muro que divida eficazmente a los españoles y fomente la crispación y la polarización. O sea, como poner a una zorra a cuidar de las gallinas.
Porque la activista sanchista ha llegado a decir que “hay que ser muy idiota o tener muy poca información para seguir creyéndote al Partido Popular y a Vox”. Eso para luchar contra el odio…
A algunos de sus presuntos compañeros les ha calificado de “mentirosos profesionales” o “mercedarios de la información”. Le dijo la sartén al cazo por parte de quien presenta actos socialistas y participa en sus mítines.
Por si queda duda también señala sus miedos: no son los trolls, es la derecha: “Cuando lo que te dice un troll te lo repite un cargo del PP o de Vox en un atril, el miedo es otro”.
Lo último ha sido inventarse una agresión que nunca existió. Vito Quiles acudió a preguntarla. Los gorilas de Sara Santaolalla (porque la activista tiene seguridad) apartaron con cierta violencia a Quiles que no logró acercarse a la “sembradora de paz”. Aún así, le denunció por agresiones. El informe forense concluye que no hay agresión y que no existen los daños que se denuncian. La Fiscalía pide el archivo y la juez archiva.
Porque es que además, toda España ha podido ver el video de la escena donde se aprecia que la realidad es la inversa. Aún así Santaolalla se pasea por los platós con cabestrillo haciéndose la víctima. Su pareja sentimental le entrevista en la televisión de todos, todas y todes para airear el performance. Y hasta Marlaska le ha puesto protección policial para tratar de mantener el falso relato.
Y cuando le afean la mentira se pone estupenda, se marcha del plató y anuncia que no volverá a “un lugar donde se desprecia a las víctimas”. Lo más increíble es que desde el gobierno se trata de sostener la mentira en el convencimiento de que repetida mil veces se convierte en verdad. No importa que la mentira sea obvia y que la haya certificado un forense y una juez. Lo importante es la potencia de propaganda de los medios alineados de opinión sincronizada. Es perverso.
Y para ahondar en la mentira, el foro sobre odio. ¿De verdad que el pueblo español tiene tantas tragaderas?, ¿todo lo que tiene que ofrecer el gobierno es un performance sobre una abierta mentira en plena guerra de Irán que amenaza nuestro sistema económico?, ¿de verdad que no hay un digno en el socialismo que se desvincule de este espectáculo bochornoso?
Luis Losada Pescador (Atuall.com)