Trump aseguró que la guerra estaba “prácticamente terminada” y que las capacidades de Irán estaban virtualmente eliminadas en su totalidad. Pero este miércoles Irán hundió 3 cargueros occidentales y amenazó con llevar el barril a los 200 dólares.
El cierre de Ormuz es selectivo: permite el paso de sus propios buques y de los chinos. Por eso la maniobra desplegada por Macron es relevante. La guerra se traslada al estrecho. Y liberar el tránsito es vida o muerte. Si el estrecho permanece cerrado para Occidente cabe prepararse para una crisis similar a la del covid: inflación disparada, escasez de productos, problemas logísticos y frenazo económico.
Los republicanos estadounidenses advierten que además de la crisis económica está en riesgo las elecciones intermedias del próximo otoño.
Por eso la Agencia Internacional de la Energía ha acordado liberar 400 millones de barriles de reservas estratégicas, un tercio de ellas. España ha pedido a 400 empresas petroleras que liberen sus reservas.
Ojalá sea suficiente. Pero quizás no lo sea porque Moncloa -en contra del criterio de Defensa- no cierra la puerta a la participación española en la operación de Ormuz aunque no esté avalada por la OTAN ni por la UE.
Ormuz es relevante hoy; Irán podría serlo mañana. En España se suma a la tormenta perfecta de la huída de capitales y del frenazo de la inversión extranjera. Y de bajar el IVA, de momento, nada de nada. Hacienda hace caja con la guerra…
La CNMV ha pedido a las cotizadas que detallen los riesgos geopolíticos. Ormuz es un problema; pero el principal riesgo para la economía española se llama Pedro Sánchez.
Luis Losada Pescador (Actuall.com)